
HAWKWIND actuaron encantados en el festival de la
isla de Wight de 1970. Eso no quiere decir que estuvieran en el cartel,
claro: se presentaron sin más y se pusieron a tocar fuera
del recinto. Así era la filosofía HAWKWIND de
conciertos gratuitos para todos; se habían formado como avanzadilla
del movimiento underground del Nothing Hill londinense y su espíritu
de colectividad dio pie a infinitos cambios de formación,
pero siempre fueron fieles a la improvisación de la cultura
del ácido, con un toque de ciencia ficción cultivado
con colaboraciones con Michael MOORCOCK. Aunque
eran un grupo popular, también entraron en las listas, y un
tema ('Silver machine' del festival Greasy Truckers Party
celebrado en el Roundhouse en 1972) incluso llegó al número
tres. Entre los miembros de la tribu estaban Stacia (cual BEZ de
los setenta, bailaba sin más) y un tal Ian KILMISTER al
bajo que fue despedido tras un incidente relacionado con las drogas
ocurrido durante una gira por Estados Unidos. Imperturbable, siguió tocando
y formó MOTÖRHEAD: era Lemmy (1).
Según Nik TURNER, HAWKWIND era
más bien un concepto. Hubo mucha gente creativa que
le dedicó
mucho cariño, dice. Que hacía las cosas
porque creía en ellas. Un grupo muy reconocido en
la escena del rock progresivo por su inteligencia, mas no por tocar
rock progresivo. ¿o sí?
Cuando me presentaron a este grupo, fue con el disco "Hall
of the Mountain Grill" y debo confesar que quedé maravillado
por su manejo espacial, poderoso, conceptual y experimental, notándose
fuertemente un trabajo en los teclados de muchísima calidad.
Luego me hice de un compilatorio por la dificultad de encontrar
discos en donde vivía entonces, y descubrí la misma
fórmula a lo largo de su trayectoria cronológica
y musical. Entonces volví a escuchar el clásico de
1974 pero esta vez lo hice ignorando los teclados y lo que escuché
fue un muy buen grupo de rock duro que varía poco en sus
acordes y se mantiene enérgico en la mayoría de sus
partes, notando además una gran fortaleza en efectos de
cinta. No obstante se trata de una buena banda que aterriza en
tratamientos originales y vale la pena escuchar. Hay que tener
en cuenta que no toda la buena música es rock progresivo.
(1) Philip DODD, The Book
of Rock.
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