
Éste es el segundo trabajo solista del maestro Steve
HACKETT, y el primero que edita ya fuera de las filas de
GENESIS. Muy probablemente
ésta sea la causa por la cual hizo un disco tan heterogéneo,
tal vez quería empezar a crear su propia voz con prontitud
y urgencia: esta heterogeneidad no es, sin embargo, muestra de una
labor musical desarticulada, sino muy al contrario, una muestra
de versatilidad, fineza e imaginación compositiva, que de
alguna manera, suena unitaria a través de su diversidad en
este disco. De hecho, hay aquí material que suena genesiano
(un par de números fueron compuestos pensando en su eventual
inclusión en "Wind & Wuthering", cosa que al
final no se concretaría), y también tenemos algunos
momentos acústicos, ya de tipo clásico o bucólico,
siempre presentes en la mente creativa de HACKETT. Pero también
hay algunas instancias de blues y R'n'B que permiten al
maestro explorar un poco en la sensibilidad norteamericana, y añadir
un toque fastuosamente melódico al asunto, un toque propiamente
hackettiano.
El disco abre con 'Narnia' un atractivo tema de corte pop
acústico (... a propósito, qué bella es la
voz de Steve WALSH, y con qué oficio la maneja), no
exento de esas peculiares sutilezas de guitarra eléctrica
que enriquecen el paisaje sonoro de la canción. 'Carry
on up the vicarage' es un número extraño donde
confluyen la psicodelia y la canción de cuna: un homenaje
bizarro a la legendaria creadora de relatos detectivescos Agatha
CHRISTIE. El tono rockero recién entra frontalmente en
'Racing in a.' (con WALSH otra vez en la voz principal),
complementado con sabores genuinamente progresivos y una sorpresiva
y pulcra coda de guitarra clásica. La guitarra clásica
vuelve a reinar, en colusión con la flauta, en el hermoso
instrumental 'Kim', cuyo tono reflexivo se perpetúa
en la balada 'How can I?', sazonada con una melancolía
tipo country, y arropada por cortinas de mellotron, sintetizador
y guitarra sintetizada: la voz de Richie HAVENS suena magnifica,
su especial cadencia esta bien explotada.
El lado B del vinilo se engarza con el espíritu meditativo
e introspectivo de los dos temas anteriores; la balada 'Hoping
love will last' de corte jazz-blues, cantada por una inspiradísima
Randy CRAWFORD, nos envía al ambiente crepuscular
de un piano bar a punto de cerrar, una vez que la euforia romántica
de la noche ha concluido para dejar paso a la languidez confusa
de una melancolía irremediable. El tríptico instrumental
que viene a continuación conforma lo que EMHO es el pico
mas alto del disco: las densas cortinas sonoras de 'Land of a
thousand autumns' funcionan como un interludio del tema homónimo
del disco, potente, sutil, mágico, que transita fluidamente
de lo tenebroso a lo colorido, hasta terminar diluyéndose
en una secuencia de tiovivo que poco a poco deja paso a una nueva
serie de cortinas, elaboradas con un efecto Necam de sintetizadores
(también empleado por THE
ALAN PARSONS PROJECT en "I Robot" y "Pyramid"),
que al poco rato deja paso a un hermoso motivo de guitarra clásica.
Ni bien deja de sonar el tenue eco del ultimo acorde de guitarra
clásica, se da inicio a la fastuosa balada de cierre, en
el cual HAVENS retoma el puesto de vocalista. 'Icarus
ascending' encarna un compendio delicadamente armado entre la
densidad emocional de "Wind & Wuthering", la vibración
intimista de 'Hoping Love Will Last', y algunos trazos sutiles
de la faceta tenebrosa de 'Please don't touch' –
dada esta confluencia de fuentes sonoras, 'Icarus...'"
funciona como el perfecto final para un disco realmente exquisito.
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
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