
Tras la partida de Daevid ALLEN y su musa-socia Gilly SMYTH, la siguiente labor de GONG era demostrar al mundo que eran capaces de poner sus dotes creativas al servicio de las musas sin contar con la guía conceptual de un gurú, y salir airosos del trámite. Y vaya si lo lograron con "Shamal", una estupenda obra musical en la que GONG decide ahondar en la vertiente jazzera que se había ido apoderando de la esencia del grupo de forma paulatina. Ahora era tiempo de permitir que esta aura emergente operara como centro neurálgico en torno al cual la línea musical del grupo habría de reciclarse y, hasta cierto punto, reinventarse, pero con todo, manteniéndose aun fieles a la vibración humorística de siempre. Dado que el maestro guitarrista Steve HILLAGE estaba también con un pie y medio fuera del grupo con miras a concentrarse en su "Fish Rising" y darse alas en una trayectoria solista, la dirección musical del grupo habría de quedar en manos de los creadores más enérgicos – a la sazón, el veterano vientista Didier MALHERBE y el genial baterista/percusionista Pierre MOERLEN. HILLAGE solo interviene en los temas 1 y 3: sin hacer gala de su peculiar visión, logra de todos modos dejar una impronta relevante en ambos temas. Con los nuevos tiempos, Mireille BAUER pasó de ser una colaboradora especial a una miembro oficial: su labor en las percusiones tonales (parcialmente compartidas con el ilustre MOERLEN) asume un rol más prominente, creando alianzas alternadas con el bajo y los vientos, cuando no marcando algunas líneas melódicas principales. Por su parte, el teclista Patrice LEMOINE reemplazó al también saliente Tim BLAKE [quien también había sido una pieza crucial en el ajedrez gongiano]. En fin, el violinista argentino Jorge PINCHEVSKY hace gala de su versatilidad y espíritu libre para beneficio definitivo del ensamble. GONG se mantiene firme a través de este periodo de debacle y se torna en una fuerza sonora más afín a la línea usual del Canterbury.
El bajista Mike HOWLETT se encargó de las no muy numerosas partes vocales: siendo un cantante entonado, carece de la fuerza expresiva de su alucinado antecesor, así que es de agradecer que el grupo diera un espacio mucho más amplio al material netamente instrumental. Mis temas favoritos de este disco son ‘Chandra’ y ‘Cat in Clark’s Shoes’. Estas piezas no son solamente las más excitantes y con las estructuras más complejas, sino que también conservan ese aire humorístico que mencione antes. El primero es un aporte del recién venido LEMOINE, el cual es el epítome perfecto de todas las cualidades que expuse en el párrafo inicial de esta reseña. La secuencia final de arpegios de piano proporciona un cierre onírico a contrapelo de la exhuberancia precedente. El segundo tema mencionado, de autoría de MALHERBE, es un alucinado viaje jazz-fusión en el que aparecen intercalados un delicioso pasaje country y otro más delicioso pasaje tanguero (con la inclusión de recitaciones a cargo de PINCHEVSKY) – una pieza adorable de principio a fin. Otro tema que quiero destacar es ‘Mandrake’, realmente bellísimo. Con un talante evocativo tan intenso como etéreo, esta composición de MOERLEN cuenta con la labor conjunta del piano eléctrico y las percusiones tonales para ayudarle a alzar vuelo a través de los cielos del yo interior, mientras que las mágicas intervenciones de MALHERBE en flauta y saxo soprano ayudan a mantener el vuelo de manera majestuosa. ¡Qué bella pieza, en verdad! Y bella también es la excursión por el Lejano Oriente plasmada en ‘Bombooji’, un ensueño musical llena de candor y contenido aire festivo. ‘Wingful of eyes’, el tema que abre el disco, tiene un aire emparentado con la línea musical que HILLAGE elaboró en “Fish Rising”, mientras que el tema homónimo que cierra el disco es el más cercano al GONG clásico, en cuanto a su estructura (en otras circunstancias, “Dingo Virgin” hubiera podido explotarlo con sus habituales líricas dadaístas apologéticas del anarquismo moral-político).
En fin, solo me queda reiterar, a modo de conclusión, que “Shamal” es una muestra de que GONG aun tenía genialidad creativa en reserva a pesar de la partida de varios miembros vitales. En esta fase del grupo, MALHERBE y MOERLEN se revelan ante los ojos del mundo como músicos y creadores maduros, capaces de gestionar vías artísticas en perfecta complicidad con sus compañeros de turno.
[Reseña dedicada a Jorge PINCHEVSKY (f. 2003) y Pierre MOERLEN (f. 2005)]
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
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