
En Manticornio hemos mencionado varias veces que en la década de
los '80 hubo pocas propuestas musicales que valieran mucho la pena, desde
un punto de vista rock progresivo y músicas relacionadas. Philip
GLASS expuso una de ellas, a solicitud del Instituto Regional
de Educación de los Estados Unidos, para una película tipo
documental y que arrojó este disco, producido por Kurt MUNKACSI
y el propio GLASS.
"Koyaanisqatsi" aparece conceptual desde su propio significado.
Una situación oscura donde la Madre Tierra se había
convertido en un mundo de hombres
El ego masculino llevaba dos milenios
campando a sus anchas sin ningún contrapeso femenino
los
indios hopi lo llaman koyinisquatsi –vida desequilibrada–,
una situación inestable marcada por guerras alimentadas por la
testosterona, por una plétora de sociedades misóginas y
por una creciente pérdida de respeto por la Madre Tierra.
(Dan BROWN, "El Código Da Vinci", pp. 159).
Y así como oscuro el contenido temático de la obra, así
de deliciosas y profundas las interpretaciones que se dan en ella. En
la película no hay diálogos ni estructuras narrativas. Esto
permitió a la música producir una base sólida para
apreciar, mediante sus sonidos e imágenes proyectadas, una clara
percepción de una sociedad moderna y desequilibrada. Las únicas
palabras que se escuchan son las de los cantos de las profecías
hopi. Cantos que se lamentan y se sumergen en una clara visión
del futuro.
Un álbum magnífico construido con un gran ensamble vocal
que le da una profundidad de miedo a los cantos, una sólida sección
de alientos que levantan el suspenso ante situaciones inesperadas y una
bella sección de cuerdas que desgarran el silencio, son apenas
algo de lo mucho que se puede apreciar en el concepto, donde actitudes
minimalistas aparecen constantemente para mantener estable el contenido
musical.
–Alfredo
TAPIA CARRETO.
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