
GLASS HAMMER
(GH) es una banda que ha sabido capitalizar el actual interés
por el sonido progresivo, y sabiamente ha dosificado sus esfuerzos,
de modo que en su carrera, que abarca ya más de 10 años
y 9 álbumes, pocos cambios han tenido en su estilo musical,
de modo que en "Shadowlands" encontramos música
100% GH, con la misma marca sonora que encontramos en su primer
álbum. Por supuesto que hay evolución, y la calidad
del sonido ha mejorado, la producción ha mejorado, la pericia
técnica también, de modo que se nota al comparar éste
con "Journey Of The Dunadan" (1993).
La alineación para "Shadowlands" consiste de Fred
SCHENDEL (órgano Hammond, mellotron, mini-moog, sintetizadores,
guitarra acústica y electrica, batería y coros), Steve
BABB (bajo, tecllados, mellotron, sintetizadores analógicos
y coros), Walter MOORE (voz) y Susie BOGDANOWICZ (voz).
A diferencia de su álbum anterior, "Shadowlands"
no es un álbum concepto; está integrado por 5 canciones
sin relación temática entre sí. Excepto por
esto, musicalmente hablando hay pocas diferencias entre "Lex
Rex" y éste, aunque la guitarra destaca un poco
más aquí.La referencia obligada para comparar a "Shadowlands"
es el YES
de "Going for the One", en particular por el uso del órgano
y el trabajo en la guitarra, que me recuerda el estilo de Steve
HOWE.
El álbum abre con So close so far, una
pieza bastante rítmica, respetuosa del estilo progresivo,
con un sabor clásico logrado gracias al Mellotron. De Run
Lisette es de donde saco la comparación con YES:
la guitarra eléctrica, el órgano y el bajo construyen
un sonido muy similar al de "Going for the One", con la
diferencia de la voz femenina y un mini MOOG hacia el final de la
pieza. El tercer corte es Farewell to Shadowlands,
que desarrolla el mismo sonido de la pieza anterior, basado en el
órgano y la guitarra eléctrica, voces femeninas y
mini Moog. "Longer" es un poco más variada en sonidos, que
las tres anteriores; al esquema básico le agregan piano y
órgano Hammond, logrando un tono optimista y luminoso. Finalmente,
el álbum concluye con la épica behind the
great beyond, que sin discusión es lo mejor de
"Shadowlands": progresiva, sinfónica, bien estructurada,
con ritmos complejos. Esta obra está basada en el piano,
la guitarra (impecable) y el Mellotron y, de nuevo, encuentro abundantes
referencias al sonido de YES, pero también a CAMEL
e incluso a FOCUS.
Si ya conoces el sonido GLASS HAMMER, "Shadowlands"
no te va a decepcionar (aunque tampoco te va a sorprender). Si aún
no los conoces, creo que es buena idea comenzar por aquí.
–Martín
HERNÁNDEZ.
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