
Puedo describir este álbum únicamente con tres palabras: “Bonito”, melancólico, autocomplaciente… y no sería necesario agregar nada más. Sin embargo, antes que las legiones de fanáticos de PINK FLOYD (por cierto, saludos a nuestro amigo Armando GUADARRAMA) se me lancen al cuello, me extenderé un poco para justificar mi apreciación:
"On an Island" es el tercer álbum de David GILMOUR, quien no había grabado como solista en 22 años, desde "About Face" (1984). También es el primer material original que él graba desde "The Division Bell" de PINK FLOYD (1994). Sin duda, GILMOUR es un artista que ya está más allá del bien y del mal, y se toma las cosas con calma y sin apurarse. "On an Island" es una colección de canciones que han ido destilándose poco a poco. El mismo GILMOUR declaró en alguna parte que “este es mi mejor trabajo y el más personal. He trabajado junto a músicos que son mis amigos y he conseguido un buen ambiente. Estas sesiones de grabación han resultado ser una experiencia positiva para todos”. Él también revela que este disco es una visión personal de varios estilos – folk, jazz, sinfónico y rock – pero todo unificado por su inimitable estilo en la guitarra y su inconfundible voz. Esta afirmación es totalmente cierta, aunque hay menos de rock, y de rock sinfónico, que de jazz y folk.
Musicalmente hablando, este álbum comienza donde "About Face" termina, sin que sea evidente todo el tiempo que transcurrió entre ambos. De hecho, el título final de este álbum, ‘Where we start’ suena como una continuación de ‘Near the end’, composición con la que cierra “About Face”. Obviamente, "On an Island" también suena muchísimo a PINK FLOYD, particularmente al de "Wish You Were Here". El de GILMOUR es uno de esos estilos tan individuales que no importa cuántos años transcurran, sus composiciones siempre tendrán esa firma sonora reconocible al instante. Aunque en casi todas las composiciones David comparte los créditos con su esposa, Polly SAMSON, los temas y sobre todo, las melodías y armonías, son característicamente GILMOUR. Un ejemplo es la canción ‘On an island’ que da título al álbum. Un tema con buena orquestación, acompañado del clásico solo de guitarra de David.
En este álbum podemos encontrar varios estilos musicales: canciones de meditación como la empalagosa ‘The blue’ y la balada ‘A pocketful of stones’, pero también encontraremos rock (‘Take a breath’) y varios números de blues (como en ‘This heaven’). Cuando David habla de sus amigos, se refiere a un impresionante número de personalidades: las orquestaciones estuvieron a cargo del renombrado compositor polaco Zbigniew PREISNER, David CROSBY y Graham NASH aportan las armonías vocales, Robert WYATT toca la corneta, su compañero de PINK FLOYD, Richard WRIGHT, acompaña con su órgano Hammond y también hace su aportación vocal en una canción. La producción se acredita a GILMOUR, Phil MANZANERA y Chris THOMAS.
Aunque no dudo que los seguidores de PF tengan este álbum en muy alta estima, creo poco probable que destaque como una de las mejores producciones de este año. Lo recomiendo sólo para nostálgicos y seguidores incondicionales.
–Martín
HERNÁNDEZ.
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