
Tener a GENESIS en la lista de mis
100 favoritos fue muy fácil. Lo que complicó el
asunto fue escoger qué disco podría estar en tan mentada
lista, ya que una de las políticas en su creación
es tener de cada artista seleccionado, sólo un álbum.
GENESIS es uno de los mejores grupos de rock progresivo
en el mundo entero y uno de los más influyente también.
Algo en lo que la mayoría de la gente que siguió su
desempeño coincide, es que su época dorada es cuando Peter GABRIEL los comandaba y que cuando Phil COLLINS se quedó al mando, la leyenda empezó a morir en vida.
Algo que personalmente no entiendo, es por qué un baterista
de la talla de COLLINS decidió hacer pop comercial
utilizando cajas de ritmos en vez de su natural capacidad de arremeterle
a los tambores. En fin. Que lo que aquí importa no es lo
que el compositor de la canción de amor de la película
"Tarzán" de Disney hizo, sino lo que hicieron juntos Tony BANKS (teclados), Phil COLLINS (batería, percusiones, coros), Peter
GABRIEL (voz, flauta), Steve
HACKETT (guitarras acústica y eléctrica) y Mike RUTHERFORD (bajo eléctrico, guitarra de 12 cuerdas).
Encontrar un disco escueto en la discografía del GENESIS
1 es imposible. Todos ellos ofrecen un concepto sin igual. Sin
embargo, este disco ha dicho más que los anteriores. Cuando
éste fue sacado al mundo, muchos de las seguidores del grupo
se sintieron desilusionados, básicamente porque musicalmente
hablando, "The Lamb Lies Down on Broadway" parecía
estar lejos de la calidad musical de discos como "Nursery Crime",
"Foxtrot" ó "Selling England by the Pound",
pero como muchas de las cosas, no se le podía juzgar a partir
de una primera apreciación. Tras escucharlo dos, tres, cuatro
y más veces, su real esencia empieza a florecer de a poco.
Un álbum que si bien no se cataloga como un álbum
concepto, sí envuelve una idea a la que vale mucho la pena
prestar atención. Es el álbum de Peter GABRIEL.
Uno donde sus más extraños sueños, sus más
atormentadas pesadillas, sus más fantásticas ideas
toman forma, a través de una especie de confesión
inaudita ante quien no se le puede mentir. Será tal vez que
el disco estuvo más involucrado conmigo, acompañándome
en la adolescencia, en la carretera cuando conducía a media
noche en busca de un rincón apartado para escuchar los discos
que tenían más cosas que decirme y por supuesto, "The
Lamb Lies Down" me acompañaba durante mis viajes fantasiosos
y se convirtió en uno de mis indispensables.
–Alfredo
TAPIA CARRETO. Opinión personal.
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