
Con éste su primer disco, GARDEN WALL, la banda italiana liderada por el guitarrista/vocalista Alessandro SERAVALLE, entrega una promesa firme de una visión progresiva que después fue virando con el transcurrir de los años hacia una propuesta osadamente oscura y pesadamente neurótica. Pero quedándonos en este momento germinal de su historia por ahora, GARDEN WALL se enmarcaba bajo las pautas amables y estilizadas del neo-prog, aunque desde varias de las intervenciones de guitarra y varias de las texturas claroscuras de teclado se notaba una afinidad por la garra y los colores sombríos tirados hacia lo gótico, y de modo muy sutil, también hacia lo crimsoniano. Varios de estos elementos están más cercanos a CORTE DEI MIRACOLI y APOTEOSI que a MARILLION o IQ, aunque ciertamente la influencia de la vibración melancólica de GENESIS, reciclada a través del filtro neo deja una huella clara en el repertorio de "Principium": a veces el sonido de esta banda me recuerda a sus entonces contemporáneos de ASGARD (de hecho, el baterista en este disco perteneció al mencionado grupo). Otro dato que hay que tener en cuenta a la hora de entender que GARDEN WALL aún se hallaba en un proceso de fermentación de su sonido propio es que este disco no fue grabado por una formación fija: durante las sesiones de grabación y producción, la banda perdió un bajista (reemplazado por el mismo SERAVALLE) y se hizo un tanto larga la adopción de un teclista permanente hasta que llegara Mauro OLIVO (a la postre, socio de SERAVALLE en los siguientes tres cuatro años). OLIVO es un teclista muy competente, pero en este disco no dispone de tanto espacio para solear como en los que vendrán luego. En fin, otro aporte crucial de SERAVALLE para el sonido grupal está en su registro vocal, que me suena a una especie de Adrian BELEW metalero.
‘The garden’ inaugura el disco con frescura y vigor, creando un puente entre el neo y el sinfonismo a través del uso de tensiones y raras progresiones de acordes inauditas en el neo prototípico, a veces recurriendo a ornamentos sonoros de inspiración gótica. ‘Silent waves in a raging ocean’ conforma en mi opinión lo mejor de este disco en términos de sinfonismo estandarizado, recordándome en parte al CAMEL del "Nude" por sus bien cuidadas atmósferas contemplativas, mientras que ‘The giant and the wise man’ retoma el neo fuerte ejecutado con fineza y convicción que tan buenos resultados había dado ya en el tema de inicio. ‘Wehwalt’ es un majestuoso solo de órgano de fuelles (supongo que ejecutado al sintetizador) que anticipa la gloria sonora a ser desplegada en la fastuosa suite ‘Ekpyrosis’. Éste y el instrumental de cierre ‘Onde radio’ son los pináculos indiscutibles del disco. En ambos temas se anuncia un anticipo de lo que se esquematizará poco después en el segundo disco de la banda ("Path of Dreams"), y de manera más leve, también se da una alerta sobre las sonoridades neuróticas en las que derivará la banda a partir de su tercera obra "The Seduction of Madness". Entre ambos temas se sitúa ‘In the dark’, una canción bonita y un tanto rara, un momento de melodiosidad bizarra en medio de los fulgores sinfónicos que le preceden y suceden.
En suma, "Principium" es un buen disco debut que puede servir de oportuno plato de entrada para investigar en y disfrutar de la trayectoria de una de las bandas más creativas de la escena progresiva italiana de los últimos quince años: GARDEN WALL ha demostrado ser una banda siempre abierta a la ampliación de sus horizontes musicales, y aquí está plasmado su primer horizonte.
–César Inca MENDOZA, para Manticornio.
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