
FRÁGIL es la banda más
veterana y emblemática del poco prolífico movimiento progresivo
peruano. La grabación y edición de su primer disco significó
la coronación de un largo camino de esfuerzos, comenzando a mediados
de los 70s como un grupo de covers de YES,
GENESIS y FOCUS,
y logrando acumular una buena cantidad de seguidores con esta experiencia
lograron forjar un progresivo sinfónico bastante comprometido con
el melodicismo típico de los GENESIS y YES clásicos,
añadiendo además varios elementos del folklore andino. Para
el tiempo en que "Avenida Larco" era grabado, la formación
consistía en: Andrés DULUDE (primera voz, guitarra
acústica), Octavio CASTILLO (teclados, flauta, guitarra
steel, mandolina, coros), César BUSTAMANTE (bajo, teclados
ocasionales, coros), Luis VALDERRAMA (guitarras eléctricas
y acústicas), y Arturo CREAMER (batería, percusión).
Si por un lado la responsabilidad composicional reposaba mayormente en
los tres primeros, lo referente a la ejecución y arreglos, FRÁGIL
demostraba ser una banda bien afiatada, en la cual la visión de
conjunto predominaba en una unidad que no era quebrantada por los infaltables
solos de guitarra, teclado y flauta, ni por los adornos de bajo. La enérgica
voz de DULUDE le da un respaldo emocional efectivo al canto de
los temas, pero eso no es nada comparado con lo que se advierte en el
contexto de los recitales: el carisma y dominio escénico del vocalista
le dan una dimensión especial agregada a los méritos artísticos
inherentes al repertorio.
Pasemos ahora a repasar el repertorio en sí. 'Obertura'
es el instrumental que abre el disco, con un carácter solemne y
épico apropiado según su orientación académica.
El tema que titula al disco es el que viene a continuación, y es
sin duda el "himno nacional" del grupo este retrato de
la antigua bohemia nocturna de una cierta avenida de clase media alta
se apoya sobre una melodía con bastante gancho, arreglada sobre
una elaborada sección rítmica. Las cosas se suavizan un
poco con 'Mundo raro', una etérea balada cuya letra fustiga
a los entretelones del negocio fonográfico; apenas terminado este
tema, se engarza con el siguiente, 'Pasta, pepas y otros postres',
mucho más alegre en su estructura melódica, pero cuya letra
se concentra en lamentar el aumento del alcoholismo y la drogadicción
en las nuevas generaciones. El lado A del vinilo concluye con otro tema,
no muy extenso, de corte alegre, titulado 'Esto es iluminación',
que trata sobre los méritos de la introspección espiritual.
En retrospectiva, es seguro afirmar que prácticamente cada tema
de este disco se ha transformado en un clásico.
El lado B comienza con otra balada etérea, esta vez de corte social,
que incluso tiene un tono más lamentoso que 'Mundo raro':
'Floral' fue una de las primeras canciones del repertorio propio
de FRÁGIL. El siguiente tema es otro de los máximos
"himnos" de la banda: 'Hombres solos (Caimán)'
maneja de forma directa e ingeniosa el problema de la represión
policial durante la última dictadura militar de los 70s en
Perú: la flauta de CASTILLO surge aquí por primera
vez, llevando la envolvente melodía del tema éste
dura aquí solamente menos de tres minutos, pero en vivo llega hasta
los siete minutos o más de duración. Por su parte, 'Oda
al tulipán' se erige como el tema más ambicioso artísticamente
del disco, por su vasta variedad de cambios de ritmo, líneas melódicas
y ambientes, y también una letra, que según creo, tiene
un tono mayormente surrealista. 'Lizy' es un hermoso instrumental
(al igual que 'Obertura', también compuesto por CASTILLO)
en el cual la flauta brilla con luz propia. Por último, 'Le
dicen rock' es una canción bastante energética que cierra
el disco con ánimo celebratorio: a pesar de sus ciertas concesiones
hacia lo pegadizo, no podemos decir que se trata de una canción
"normal" de rock n roll, pues en ella se suceden
distintas líneas melódicas bien ensambladas en su continuidad.
En resumen, un disco bastante bien logrado dentro de la tradición
progresiva sinfónica latinoamericana, de una banda cuya mayor virtud
consiste en saber armar de forma efectiva ideas diversas dentro de los
confines propios de una canción.
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
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