
El segundo trabajo discográfico de FOCUS "Moving
Waves" encarna un síntoma indudable de que la banda
ha conquistado su propia madurez musical, tras un atractivo pero
aun tentativo disco debut ["In and Out of Focus"] y una
serie de trancas y barrancas que acaecieron en el seno de FOCUS entre
fines de 1970 e inicios de 1971. Con el reingreso del guitarrista Jan
AKKERMAN y la entrada del baterista Pierre
VAN DER LINDEN, FOCUS ya podía
decir que su dirección musical estaba 100 % clara. Si bien
la entrada de Cyril HAVERMANS como bajista no
fue tan relevante (de hecho, casi todas las partes de bajo fueron
ejecutadas por el mismo AKKERMAN), el hecho es
que las labores de VAN
LEER y AKKERMAN se beneficiaron enormemente
de la peculiar vibración e instinto creativo que VAN
DER LINDEN vertía en su estilo percusivo.
El tema de apertura ‘Hocus Pocus’ es un
emblemático prodigio de fuego rockero combinado con desparpajo
humorístico: no es sorprendente que sea una de las piezas
más conocidas de FOCUS –estoy seguro
de que hay miríadas de fans progresivos que, de vez en cuando,
hacen ese tarareo pseudo-tirolés, por lo menos, mentalmente.
La manera en que los dos motivos recurrentes (el de guitarra y
el de canto con órgano) se alternan exhibe una fluidez que
ayuda sólida que ayuda a mantener el gancho del tema a través
de sus más de 6 minutos de duración. De todos modos,
este inicio puede resultar un tanto engañoso, pues después
de este explosivo despliegue de exaltación siguen tres temas
en los cuales lo melancólico y lo contemplativo conforman
el espíritu principal. La solemnidad clasicista de ‘Le
Clocharde’, la tristeza contenida de ‘Janis’ (supongo
que es una elegía en honor a JOPLIN, fallecida
en octubre del año anterior a este disco) y el ambiente
etéreo del tema homónimo nos muestran de forma directa
la faceta más formalmente elegante de la visión musical
de FOCUS. Esta misma irresistible elegancia se
reitera en ‘Focus 2’, un hermoso tema de corte
jazzero en el que lo melancólico queda ocasionalmente matizado
por un par de interludios que evocan un aura de alegría:
merced a su bien armada articulación de sus diversos motifs, éste
es mi tema ‘Focus’ favorito de toda la historia
de la banda.
¿Y qué sigue después? Pues… la inmensa
suite ‘Eruption’, la misma que ocupaba todos
los 23 minutos del lado B del vinilo. Originada a partir de una
idea de VAN LEER, el ensamble se porta a las mil
maravillas a través de las sucesivas secciones y sub-secciones.
El proceso de ilación está casi siempre desarrollado
por los marcados contrastes, siendo así que éstos
son manejados con un impresionante nivel de inteligencia musical
en los puntos de transición que tienden puentes entre la
gracia lánguida (las partes de ‘Orfeo’)
y lo pomposo (las partes de ‘Answer’), y de
ahí a la excitación al rojo vivo (‘The
bridge’) y la belleza serena (las partes de ‘Euridice’),
e incluso un espectacular solo de batería (‘Endless
road’). Como excepción que confirma la regla,
podemos mencionar la magia tan especial que se derrama entre los últimos
instantes del primer ‘Euridice’ y los primeros
retazos corales de ‘Dayglow’, que exhiben
una mezcla de misticismo y sensación de amenaza. Esta suite
cierra de manera grandiosa y monumental un disco realmente soberbio – “Moving
Waves” es una de las obras maestras definitivas de la tradición
progresiva.
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
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