
Fue necesario esperar seis años para escuchar una nueva producción
de FINISTERRE,
pioneros en el renacimiento del movimiento progresivo italiano y
uno de los grupos más completos y experimentados de la actualidad.
En esta ocasión, la banda lidereada por Fabio ZUFFANTI
nos entrega un álbum delicioso y ambicioso, más clasificable
como "avant pop" o alguna otra corriente de avanzada.
Un punto que resalta es la producción impecable a cargo de
Franz DI CIOCCIO, el baterista de la legendaria PFM.
Quiero subrayar que el sonido que la banda genovesa le ha dado
a este álbum no es el progresivo clásico, a ratos
experimental, con el que los conocimos, sino evolucionan a un sonido
más moderno, con orientación descaradamente pop que,
sin embargo, respeta la propia historia del grupo, las lecciones
aprendidas en sus cuatro álbumes anteriores, las enseñanzas
de KING
CRIMSON y GENESIS,
y las sintetizan con influencias contemporáneas de RADIOHEAD
y PORCUPINE
TREE, para llegar a un estilo elegante, con arreglos inteligentes
y ejecución consumada, una evolución natural del progresivo
sinfónico hacia un sonido más accesible, más
universal, una dirección alternativa a las corrientes post-progresivas
de DJAM
KARET, PORCUPINE TREE y BIRDSONGS
OF THE MESOZOIC, y tan válida como aquellas.
En este álbum destaca como nunca antes la voz de Stefano
MARELLI, quien además sigue a cargo de las guitarras.
Dos tecladistas, el veterano Boris VALLE y el recién
llegado Agostino MACOR emplean una variedad de instrumentos:
Mellotron, sintetizadores y pianos, y en la base instrumental, el
trabajo siempre preciso e impecable de Fabio ZUFFANTI y Marco
CAVANI. Además cuentan con la participación del
mismo Franz DI CIOCCIO (batería) en 'Ode al mare'.
Con "La Meccanicca Naturale", FINISTERRE da un
paso más allá del sonido sinfónico que en gran
medida contribuyeron a rescatar y redefinir, entendiendo perfectamente
el significado de la palabra "progresivo", arribando a
un sonido moderno, post-progresivo, maduro, elegantemente sencillo
y por momentos casi minimalista, que quizá a algunos no guste
(yo necesité varias escuchas para adquirirle el gusto), pero
estoy seguro que a mucho más les va a encantar.
–Martín
HERNÁNDEZ.
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