
Rechazados por la crítica, FAITHFUL BREATH buscó
la creatividad progresiva en 1973 con un disco demasiado ambiciono para
sus capacidades interpretativas.
El grupo hacía en general rock ácido de finales de los
'60 y principios de los '70 y se mantenía en un anonimato forzado
por una crítica que no le concedía buenos elementos musicales.
Ante la necesidad de ser reconocidos recurrieron al progresivo, creando
en 1973 un disco excepcionalmente bueno para ellos. Se trató de
un disco de dos grandes obras que reunía lo mejor de un progresivo
sinfónico atmosférico pero que por desgracia los músicos
no tuvieron la capacidad de interpretar, y se mantuvieron en darle la
mayor importancia a los teclados. Sin embargo el disco está muy
bien logrado, es una obra excelente y un gran concepto, en manos de algún
grupo como ELOY,
GROBSCHNITT o NOVALIS
habría sido, sin lugar a dudas, uno de los mejores discos de la
historia del rock progresivo.
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