
El disco debut de ELP es básicamente
un espacio de muestra para los talentos individuales de cada uno de sus
miembros, al menos en lo que concierne a la mayor parte del repertorio.
Solo dos temas, el instrumental de inicio The Barbarian
y Knife Edge, muestran un trabajo genuino de trío,
y cabe añadir, de una factura impresionante, por su gran derroche
de energía y arreglos inteligentes: particularmente, el segundo
de los mencionados es un indico de por dónde va orientado el sonido
pesado de "power trio". Los demás temas sirven mayormente de vehículos
para el lucimiento particular de cada miembro de la banda: The
Three Fates se apoya en solos de órgano de fuelles y
piano de parte de EMERSON;
Take a Pebble divide el protagonismo del piano de EMERSON
en las secciones jazzeadas, con la guitarra acústica de LAKE
en un interludio de corte folk; Tank es un tema constituido
por dos secciones, unidas por un solo de batería de PALMER.
Además, el tema de cierre Lucky Man, una balada
acústica antibelicista escrita por LAKE en su adolescencia,
muestra en primer plano su voz y guitarra acústica (desdoblándose
también en la eléctrica), con un memorable solo de Moog
en la conclusión: cabe señalar que este tema entró
a última hora, dado que faltaba material para completar el formato
del vinilo. Este tema se convirtió en un hit radial, y prácticamente
marcó la pauta de que en cada disco de ELP se incluyera
una pieza lenta acústica. Tratándose como se trata de un
disco pionero que marcó época dentro del género progresivo,
solamente queda elogiar sus méritos artísticos tanto en
las composiciones como en la ejecución. Sin embargo, como un contratiempo
menor, cabe señalar no se nota aquí a un grupo totalmente
afiatado aun, sino a tres individuos talentosos que están todavía
aprendiendo a compenetrarse.
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
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