
En más de una ocasión Frank BORNEMANN designó a este trabajo de la banda que él ha liderado de forma sempiterna como el “verdadero primer disco de ELOY”. Ciertamente, "Inside" resulta un disco bastante atractivo y parejo, enraizado en la vertiente sinfónica del género progresivo, con esa aspereza y tendencia sombría que caracteriza a tantas bandas alemanas de la época. La influencia más directa de ELOY proviene del PINK FLOYD del ‘"Meddle" (de forma semejante a lo que ya venía haciendo la gente de NEKTAR, y también a lo que empezaban a hacer los de NOVALIS). Ello se hace patente en la extensa suite inicial que ocupaba todo el lado A del vinilo, ‘Land of no body’, tan denso en las secciones más relajadas como en las más rápidas, manteniendo un aire de misterio y solemnidad: el órgano Hammond de Manfred WIECZORKE es el protagonista principal de las instrumentaciones y arreglos (atención a su dinámico solo de órgano Hammond que se explaya entre los minutos 6 y 12, incluyendo una amplia serie de atmósferas psicodélicas), y también se debe hacer una mención especial a la labor del baterista Fritz RANDOW, precisa y firme, sin caer en excesivos lucimientos para dejar respirar la frescura de las composiciones, que de por sí no son demasiado complejas. La idea central es la de proyectar las alusiones y sugerencias con un medido sentido de la pretensión, siendo ‘Land of no body’ el caso más logrado, EMMO. Los nexos entre las secciones más extrovertidas y las más introspectivas se sienten fluidos y sólidos.
Aunque el resto del material no está a la altura de la suite anterior, lejos está de ser una decepcion. La canción homónima ‘Inside’ – todo un clásico de la banda – adopta un aire más patentemente introspectivo, aunque sin perder la polenta rockera, tal como muestran el frenético motivo del interludio y su posterior retoma en la sección conclusiva. Por su parte, ‘Future city’ anima el ambiente con una base de jams de corte TRAFFIC. ‘Up and down’ nos devuelve a la solemnidad cautivadora predominante en ‘Land of no body’, con un clímax lánguido que lleva a la mente del oyente a flotar en una dimensión interior bajo una aureola reflexiva. Una vez más, WIECZORKE luce su gusto refinado a la hora de elaborar efectivas cortinas, ornamentos y fraseos de órgano. Los bonus tracks son temas de corta duración, con una vibración inspirada en TRAFFIC y el R’n’B británico: estos temas ocupaban ambos lados de un single contemporáneo al álbum.
Son muchos los que sienten especial estima por la primera fase de ELOY, y por lo general estos mismos consideran a "Inside" como uno de sus favoritos indudables. Aunque yo prefiero la epoca que va desde "Dawn" hasta "Silent Cries and Mighty Echoes", no dejo de tener a este disco en alta valía.
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
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