
Aunque generalmente identificada con la música pop, y pop
discotequero para empeorar, al menos durante los primeros años
de la década de los 1970s la Orquesta de la Luz (Eléctrica)
merece figurar como progresiva, aunque solo sea por su interés
en conjugar la música clásica con el rock.
A finales de los 1960s, Roy WOOD, Jeff LYNNE
y Bev BEVAN coincidieron en sus intereses musicales y fundaron
ELECTRIC LIGHT ORCHESTRA (ELO), nombre un tanto irónico,
pues en su primer álbum casi no usaron instrumentos electrónicos,
excepto por algunas guitarras en un par de tracks. Sin llegar a
ser memorable, este álbum es una bella pieza de progresivo,
con música minimalista y avant-garde, muchos arreglos
interesantes, y una alineación que incluye violonchelos,
instrumentos inusuales incluso para una banda de rock progresivo.
Desafortunadamente, WOOD dejó la banda después
del primer álbum, y con su partida ELO perdió
el espíritu progresivo, derivando gradual pero irreversiblemente
hacia un pop cada vez más comercial.
La influencia clásica todavía era fuerte en su segundo
y tercer álbum (ELO II y On The Third Day),
gracias a la inclusión del violinista Mik KAMINSKI
y al énfasis que Richard TANDY, el reemplazo de WOOD,
le dio a los teclados, en particular el Moog. Su cuarto álbum,
Eldorado, es quizá el mejor logrado, aunque tampoco
lograron darle esa cohesión artística y compositiva
que caracteriza a las obras maestras. Después de éste,
la banda emprendió el camino sin regreso hacia el pop, y
esa parte de la historia ya no nos interesa.
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