
El combo instrumental norteamericano DJAM KARET es uno de los grupos más creativos y enérgicos de la escena progresiva actual. Dentro de una discografía llena de gemas musicales, "The Devouring" destaca como una de sus obras más logradas. En líneas generales, se puede graficar la línea musical de este disco como una confluencia entre la psicodelia etérea de "Reflections from the Firepool" y la garra alucinada de "Burning the Hard City". El proceso de grabación del repertorio fue tan intermitente que significó un inconveniente para que Mike HENDERSON, uno de los guitarristas, le pudiera dedicar su participación en más de cuatro temas (los tres primeros y el no. 5), con lo cual Gayle ELLETT debe quedarse a cargo casi exclusivo de las guitarras (amén de las adiciones prestadas por el bajista Henry OSBORNE). A pesar de este detalle, es una obra bastante sólida tanto en lo referente al ingenio como en la transmisión de polenta rockera en contexto experimental. La dupla rítmica conformada por OSBORNE y Chuck OKEN Jr. exhibe todo el tiempo lecciones ininterrumpidas de versatilidad y precisión.
‘Night of the Mexican goat’ y ‘Forbidden by rule’, colocados estratégicamente como primeros temas del disco, son sendos síntomas de la capacidad que tiene DJAM KARET para crear una magia musical arrolladora a punta de nervio y sólida compenetración. El segundo cuenta, además, con oportunos retazos de mellotron que añaden un toque de fastuosidad como trasfondo para las irrupciones de las dos guitarras. Y ya que estamos hablando de este emblemático teclado de la tradición progresiva, éste marca el inicio de ‘Lost, but not forgotten’, una pieza de talante predominantemente melancólico en la cual el grupo explora más concienzudamente su faceta melódica, aunque sin renunciar al uso sorpresivo de giros melódicos y cambios de ritmo: las secciones en las que se lucen los retazos de sintetizador ofrecen una oportuna contraparte a aquellas comandadas por los solos de guitarra (los cuales transitan entre la onda de METHENY y la de GILMOUR, por cierto). ‘Lights over Roswell’ ofrece en su pasaje introductorio una cadencia patentemente tirada hacia lo cósmico, acentuada por el uso de lacónicos golpes de bajo y acordes de guitarra: luego sigue una sección veloz parcialmente influida por el KC ochentero, donde el violín de la invitada Judy GARP tiene una intervención crucial. La languidez cósmica pasa a ser la norma en ‘Myth of a White Jesus’, una pieza en la cual las cortinas de teclado y el punteo de la guitarra solista parecen flotar en una atmósfera grisácea. ‘The river of no return’ comienza con una larga introducción etérea antes de que emerja el amable motivo central, el cual ostenta un gancho sencillo y un espíritu medio juguetón. Antes de llegar al sexto minuto, las cosas viran drásticamente hacia un hipnótico motivo étnico-electrónico en el cual destacan unos excelentes retazos de bajo, los mismos que se escurren permanentemente entre las cortinas de sintetizador y guitarra mientras van creando un efectivo contrapunto a las percusiones programadas. ‘Room 40’ encuentra al grupo volviendo a explorar sus inquietudes floydianas con entusiasmo y sensibilidad: el motivo central de la primera mitad es retomado en la segunda en una variante reciclada que porta una mayor complejidad en la elaboración de matices, especialmente en lo que se refiere al protagonismo colateral que asumen los teclados. Con un aura mágica creada por la conjunción de guitarra acústica, bajo, cortinas minimalistas de teclado y adornos percusivos, ‘The Indian problem’ conforma un excelente viaje por paisajes sonoros étnicos: los casi 5 ¾ minutos que dura esta pieza no se hacen largos en lo absoluto. ‘The pinzler method’ es un ejercicio de cómo mezclar el dinamismo de OZRIC TENTACLES con la neurosis de KING CRIMSON. ‘The soldiers’ disease’, la pieza más larga del disco con sus 11 minutos de duración, cierra el disco con un inicial esplendor melódico similar al del motivo central de ‘The river of no return’, tornando luego hacia la psicodelia etérea floydiana.
En muchos sentidos se puede decir que "The Devouring" es una manifestación clara y variopinta de madurez estilística de parte de una banda que tenía las ideas claras desde un principio: con su reciclaje tan personal de las herencias de KING CRIMSON, PINK FLOYD, OZRIC TENTACLES, el prog metal, la experimentación étnica-electrónica y el jazz-rock americano, DJAM KARET ha logrado desde hace un buen tiempo erigirse en uno de los más notables puntos de referencia del progresivo actual.
–César Inca MENDOZA, para Manticornio.
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