
Se trata de una obra conceptual que pretende musicalizar un aspecto de la historia de la colonización del Baker (tierras chilenas entregadas a una Compañía Explotadora), basada en la interpretación mitológica del poeta Manuel ZÚÑIGA, quien conecta con su obra a los amigos con los muertos que perecieron apuñalados por el veneno del engaño… el poder haber grabado este proyecto fue posible gracias al financiamiento y al apoyo del Fondo para el Desarrollo de las Artes y la Cultura (FONDART 2004) de Chile.
Pero LA DESOOORDEN no es un grupo nuevo. Antes de "La Isla de los Muertos", acumulan una historia musical de 11 años y ahora, Alfonso BANDA (guitarra eléctrica), Rodrigo GONZÁLEZ* (batería, percusiones), Fernando TAGORE (voz), Peter PFEIFER (saxofones), Francisco MARTÍN (bajo de cinco cuerdas, piano) y Karsten CONTRERAS (pandereta, voz), arremeten nuevamente con un proyecto que refleja sensibilidad, compromiso social y sobre todo, mucha calidad musical.
El concepto no es un producto que se pueda escuchar a la ligera. Desde que inicia con 'Transformación del mito', relato dolido que se siente hasta la médula, uno puede darse cuenta que la historia puede ser desgarradora. Cuando empieza 'Pardos fueron frente al mar', los juegos vocales evocan el sentir del folclor chileno, después complementado con un profundo bajo y ritmos jazz, manteniendo el compromiso lírico sobre un compás 3 4 y complicados quiebres musicales a la usanza progresiva. 'Algo tenía que ver la luna' mantiene esas bases jazz pero ahora contagiadas por los años '70, mientras que 'Pero dios los visita' se pasea melancólica y 'Me pregunto entre todas las preguntas' estalla en un despliegue impresionante de expresión. 'En los ojos de la muerte' evoca la violencia “crimsoniana” sin demeritar la esencia armónica folk establecida por la banda, cediendo paso al puente 'Caleta tortel', cuyos similares ritmos Orientales nos transportan de un lugar a otro sin cansancio ni monotonía. 'Seguramente encontraremos' trae de nuevo aquéllos ritmos jazz y folk violentos y expresivos nunca perdiendo la armonía, ahora fracturándose entre 6 y 3 4, desembocando en un 'Las palabras viajan en el viento' que rítmica y melódica disimula complicados ritmos ejecutados con maestría. El segundo puente (y último) musical es 'Bajo Pisagua', tema instrumental también que evoca la nostalgia y el cansancio de una larga travesía, concluyendo ésta en 'Lo que ha quedado es sólo esto', remembranza en todo lo anterior y un poco más.
Dicho sea de paso, "La Isla de los Muertos" trae consigo material interactivo (sólo usuarios Windows) muy bien hecho, documentado para entender más el concepto y compartir con LA DESOOORDEN la jornada que emprendieron para lograr este buen álbum.
No se trata de un grupo nuevo pero qué afortunado descubrimiento (gracias por confiar en Manticornio al enviarnos este disco). Combinando jazz, fusión, folclor, concepto, relato y canto, las líneas musicales resultantes se concluyen sobre un álbum fácilmente disfrutable para quienes gusten del rock progresivo bien hecho y comprometido con decir y expresar, en vez de sólo buscar gustar.
–Alfredo
TAPIA CARRETO. Opinión personal.
*Nada que ver con el Rodrigo CONTRERAS mexicano, precursor de aquello que se llamó “rock rupestre” con composiciones como 'Distante instante', 'ET' y 'Metro Balderas', éste último que se hiciera famoso por la interpretación de EL TRI.
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