
Agradabilísima sorpresa la que ofrece DEMIANS con su álbum debut "Building an Empire" «construyendo un imperio», oferta cuya base es un rock metálico melódico que se decora con atmósferas sinfónicas o densas y/o orquestadas.
“Uno de los álbumes debut más íntimos y completos que he escuchado nunca”, comenta Steven WILSON, refiriéndose a la música de DEMIANS. “Las texturas y dinamismo en la música te quita el aliento”, asegura, recomendando el álbum a quienes aprecien el arte de la música ambiciosa y épica del siglo XXI. Las composiciones, la música, los líricos y arreglos en el álbum que impresionaron tanto a WILSON fueron concebidos por Nicolas CHAPEL, un artista alerta con su propia visión cuya inexperiencia se presenta con la fuerza de una carta ganadora en un juego de pócar. “Realmente comencé a trabajar en este álbum con un aproximamiento carente de expertés,” admite CHAPEL. “Los estilos musicales no lo son todo para mí, así que me concentro en mis sentimientos cuando trabajo en la música. Sin fronteras, sin nada que esperar, absolutamente sin límites.” Nicolas usa los instrumentos como herramientas, como un pintor utiliza sus colores. “No se trata de escribir canciones largas sólo por hacerlo, o escribir canciones cortas para transmitir por radio”, añade. “Se trata del énfasis, algunas veces tomando el tiempo para dejar a las ideas fluir en su propio espacio, y otras veces llegar directo al punto” (1).
Al principio, cuando el álbum empieza con guitarra acústica profunda sobre atmósferas que, contrariamente a lo que CHAPEL menciona plantean expectación y luego un canto cuyo timbre se parece a los susurros bajos de LaBRIE, pareciera que la música que DEMIANS nos presenta en "Building an Empire" pretendiera parecerse a los fenómenos DREAM THEATER, sin embargo no es así. Pronto Nicolas CHAPEL (guitarras), Michaël ROPONUS (batería), Antoine POHU (bajo) y Anthony BROGGIA (teclados) establecen su propio rumbo, delimitado por planteamientos iniciales calmos que a la postre estallan en poderío expresivo tan metálico como melódico. Los temas son diversos, emocionales y hasta espirituales, capaces de despertar distintas emociones, cosa que por sí sola hace al álbum meritorio. Especialmente interesantes me resultan los trabajos de guitarra, algunas veces puestos sobre atmósferas tejidas en teclados densos al mejor estilo KING CRIMSON y otras veces dialogando con teclados también, pero en espíritu sinfónico a la YES.
Nominándolo en los ProgAwards 2008 como mejor álbum debut, me inspira una apreciación general de 8.5/10.
–Alfredo TAPIA CARRETO. Opinión personal.
(1) InsideOut Music, brochure publicitario, 2008.
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