
Aún a riesgo de sonar extemporáneos y someterse a
las burlas de la prensa y el mercado comercial, el teclista William
GILMOUR y el bajista Martin RUSSELL formaron CRAFT
con el propósito de aportar su grano de arena en el progresivo
sinfónico. En vez de optar por los caminos reciclados del
neo-prog, prefirieron mantener la leal influencia del melodicismo
fastuoso de UK y Rick
WAKEMAN en combinación con la sensibilidad de CAMEL,
y la estilización preciosista del repertorio más ambicioso
de ALAN PARSONS
PROJECT, gestando así un sonido típicamente
británico. El producto, aunque no es del todo original, se
apoya exitosamente en la creación de melodías atractivas
y envolventes, y en su hábil ejecución. Aunque aun
jóvenes, GILMOUR y RUSSELL ya contaban con
la valiosa experiencia de haber trabajado en THE ENID. El
primero se siente muy seguro en el manejo de su amplio arsenal de
teclados (órgano, piano de cola y eléctrico, y varios
sintetizadores); el segundo no solo exhibe un trabajo eficaz en
el bajo, sino que a veces trabaja su instrumento con ciertos efectos
para darle un sonido semejante a los riffs y armonías de
guitarra... aparte de colaborar también en el departamento
de teclados. Estando totalmente cubierto el apartado melódico,
el trío quedaba completado por Grant McKAY ocupando
el rol de baterista y percusionista.
Tras un tema enérgico como es 'Aries', el interés
del oyente queda casi garantizado. El siguiente número, 'Taurus',
es por el contrario, bastante reposado, manejado con una exquisitez
etérea y una delicadeza impoluta. 'Gemini' surge como
el número más fuerte y pretencioso del disco, donde
lo fastuoso está concienzudamente trabajado, pero cuidándose
de no caer en la trivialidad ni el lucimiento gratuito. Igualmente
fastuosos, pero menos bombásticos resultan 'Cancer'
y 'Leo', otros de los puntos álgidos de este trabajo:
justamente en estos dos temas McKAY (cuyo estilo me recuerda
al de Paul BURGESS, miembro ocasional de CAMEL) logra
escurrir algunos quiebres rítmicos de corte jazzero, añadiendo
algo de diversidad a su eficiente labor percusiva. 'Virgo'
concluye el repertorio oficial del disco con un breve motivo melódico,
solemne, al modo de un poema sinfónico elegíaco. Los
bonus tracks son piezas lentas, sencillas, ejecutadas con sutiles
notas de piano y leves cortinas de sintetizador más bien
tiradas hacia la onda new age: me da la impresión de que
se tratan de esbozos de ideas compositivas que aun estaban en desarrollo...
pero esto es tan solo una especulación de mi parte: en todo
caso, aparte de su belleza sutil y evocativa, no aportan nada especial
a un disco que de por sí cuenta con sus propios méritos
sin salirse de la serie original de seis temas.
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
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