
Aunque se formaron en Chicago, no tardaron en trasladarse a Los Ángeles
para trabajar con el manager y productor James Williams GUERCIO,
y de hecho fue Hollywood la ciudad que marcó el tono de su
fusión de jazz y rock. Sus primeras grabaciones, como CHICAGO
TRANSIT AUTHORITY, habían sido relativamente desenfadadas,
pero después de acortarse el nombre y crear su propio logotipo
se convirtieron en un espectáculo imparable, con éxitos
como «If you leave me now», de 1976. Haciendo caso omiso
de quienes se burlaban de ellos por titular sus discos como si fueran
películas de Rocky (en 1998 ya habían llegado a Chicago
25), mantuvieron una formación muy estable que se quebró tras
once elepés con la muerte del guitarrista Terry KATH.
Otros pioneros del jazz rock, como BLOOD SWEAT &
TEARS ó ELECTRIC FLAG habían
desaparecido mucho antes, y los más cínicos consideraron
a CHICAGO el grupo más espabilado por percatarse
de las limitaciones del género y buscar el éxito comercial
(1).
Mejor conocidos como CHICAGO y muy famosos por
sus éxitos Billboard, CHICAGO TRANSIT AUTHORITY (CTA)
perdió
complejidad por buscar fama en vez. Siempre me he preguntado si
pudieran ser considerados como parte del sonido temprano del progresivo
(esta es la razón por la que los menciono aquí),
sobre todo por lo
ácido e intrincado de su propuesta inicial. Hay una declaración
de Danny SERAPHINE que dice: Nos hartamos
de que nos cortaran las canciones y decidimos condensarlas. Es
probable que perdiéramos algo de integridad artística.
Y entonces inclinaron la balanza y lo demás es tema bien
sabido por la mayoría. Lo sigo pensando, pues los inicios
de este grupo estuvieron determinados por un gran concepto: un
disco que viajaba por los ritmos ásperos de una guitarra
psicodélica, acompañados por un buen soporte en el
bajo, una batería enérgica y lo más particular,
trompeta, trombón y flauta transversal para interpretar,
adornados al final con un buen juego vocal. Con todo esto, CTA iniciaba
con una propuesta que rayaba en el jazz, el R&B y el rock de
finales de los '60. Pintaban para algo menos comercial, pero la
popularidad ganó, dejando como testimonio un disco inicial
que resulta claro ejemplo de una buena complejidad musical.
(1) Philip DODD, The Book
of Rock.
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