
Hacia la década de los ochentas el rock en México no resurgía, parecía olvidado debido a un gobierno autoritario, a una sociedad chauvinista y a unos medios de comunicación manipulados y amarillistas los cuales no difundían nada y lo poco que transmitían lo criticaban a morir. Estas tres entidades habían decidido prohibir el rock por ser ruidoso, salvaje y dañino para lo bien establecido; además el rock seguía sumido en lo más recóndito y oscuro de los hoyos fonqui (lugares insalubres en los que el rock se refugió después del Festival de Avándaro, una especie de concierto al estilo Woodstock pero realizado en México el 11 de septiembre de 1971). Es, entonces, en el inicio de 1980 donde surge el grupo CHAC MOOL nombre (proveniente de una deidad Tolteca, Maya y Azteca de las culturas precolombinas de México) y del quinteto que consolidó un sueño, rompió vicios y dejo las deficiencias que arrastraban los músicos mexicanos de rock; sin embargo, para realizarlo tuvieron que trabajar mucho sobre la disciplina, el ego y ante todo dejar la improvisación y con ello poder arribar al profesionalismo. “Finalmente, luego de años de espera, un grupo mexicano de rock era editado en un sello trasnacional de forma muy profesional: portada doble, acetato de vinil transparente y letras incluidas” (1).
CHAC MOOL estaba integrado por Jorge REYES (guitarra, flauta y voz), Carlos ALVARADO (sintetizadores, mellotrón), Mauricio BIELETTO (chelo, voz), Armando SUÁREZ (bajo, voz) y Carlos CASTRO (batería, percusiones). Todos ellos músicos veteranos que traían a cuesta mucha experiencia de sus bandas anteriores, por ejemplo Jorge REYES y Armando SUÁREZ tocaron con NUEVO MÉXICO y Carlos ALVARADO participó con VÍA LÁCTEA y DECIBEL. Con esta agrupación decidieron grabar su primer disco "Nadie en Especial" que fue registrado entre los meses de septiembre y octubre de 1980 y producido por José Xavier NÁVAR y Paco ROSAS.
"Nadie en Especial" es un “disco entre cuyos surcos cupieron infiernos urbanos, paranoias apocalípticas, nostalgias prehispánicas, influencias europeas, ensoñaciones hindúes, una salamandra y un camaleoncito” (2). El disco da inicio con la canción ‘Un mundo feliz’ en donde nos muestran de inicio algunos de sus influjos musicales a través de la introducción con teclados atmosféricos, oscilaciones electrónicas, una flauta de expresión hindú y algunas percusiones muy al estilo de la escuela alemana POPOL VUH, TANGERINE DREAM, Klaus SCHULZE, para después ir cediendo poco a poco a un rock progresivo refinado y de buen ritmo. El sonido del grupo es compacto y con cierta mezcla entre PINK FLOYD y KING CRIMSON, sus principales influencias. No se mal interprete lo anterior, son solo sonidos que nos recuerdan a las bandas mencionadas, pero en ningún momento es un fusil o copia de los mismos, ya que CHAC MOOL poseé su propia personalidad. La letra de la canción tiene como base la novela de ciencia ficción del mismo titulo en español (Un mundo feliz o en inglés Breave New World) del escritor Aldous HUXLEY. El único pero en esta pieza es la voz que da la impresión de sonar un poco robótica o con falta de ritmo pero conforme va avanzando la melodía y se une al contexto de la canción, entonces encaja en forma adecuada. Un inicio muy bueno.
‘El visitante’ es la segunda canción del disco y continúa con la misma tónica que el título anterior pero más corta en duración. Lo destacable es la mayor participación de los teclados de Carlos ALVARADO dando le a la canción un pequeño toque de atmósfera espacial y aunada a ello un sencillo pero muy eficaz acompañamiento de guitarra de Jorge REYES; además, de contener una letra atemporal que critica la corrupción del ser humano… “La verdad hay que ocultar” dice la canción.
Magnífica es la melodía de ‘Aymara’ la cual arranca con una brillante y bellísima melodía de flauta a la cual se le van uniendo algunos efectos de teclado, un instrumento de cuerdas y al final unos pequeños platillos, los cuales dan inicio a un ritmo que evoca una danza del folclor hindú, el cual hace que el canto de la flauta se transforme en notas que repican, saltan y bailan incitando a mover alguna parte de nuestro cuerpo al unísono de ellas. Más adelante, esta danza se fundirá con un suave soporte de teclado electrónico, el cual sugiere adentrarse a un ambiente de viaje espacial en el cual encontraremos un solo de flauta de tonalidad prehispánica acompañada por un moog y cuerdas para después escuchar un dulce y maravilloso dialogo entre flautas transversas interpretadas por Jorge REYES y posteriormente llegar al puente, que en esta ocasión es un poema en voz de Carlos ALVARADO, que a su vez nos conduce a un suave, profundo y melancólico solo de chelo, a cargo de Mauricio BIELETTO, adornado por diversos teclados y percusiones que nos transportan a través del espacio y salir disparados hacia el universo infinito. Que más puedo decir, excelente.
El corte que da titulo al disco ‘Nadie en especial’ está orientado hacia un rock progresivo clásico que inicia con un ritmo incesante de bajo y guitarra que se va desarrollando y apareciendo a lo largo de toda la canción lo cual permite que la voz, los teclados y la guitarra se luzcan. Asimismo, al llegar al puente musical escuchamos un solo de sintetizador por parte de Carlos ALVARADO, en consonancia con un solo de guitarra de Jorge REYES. La parte de los teclados cuando inicia el puente tiene ciertos sonidos que evocan a PINK FLOYD (de la época de "Wish You Where Here" en especial de la canción 'Welcome to the machine') pero más acelerado. Muy dinámico y buen rock progresivo.
‘Salamandra’ inicia como un rock progresivo misterioso en el cual hay un lucimiento de la sección rítmica, una batería galopante de Carlos CASTRO y un bajo hipnótico de Armando SUÁREZ que nos van llevando hacia un rock progresivo sinfónico al incorporarse los teclados, después entramos al puente en donde la sección ya mencionada, baja el tempo del ritmo y nos adentra a un solo de flauta aderezado de teclados, en seguida aparece un suave y profundo sonido de chelo acompañado de acordes de guitarra, más adelante regresa la melodía a la energía y dinamismo del principio pero ahora con un solo de acordes de guitarra y cierra la pieza. La composición musical, lírica y voces corren a cargo de Jorge REYES, el cual nos muestra un poco el estilo que desarrollaba con el grupo NUEVO MÉXICO. Excelente.
Otro de los cortes que sobresale en este disco por su interpretación y composición es ‘El día que murió el Rey Camaleón’. Es una pieza en donde el grupo se escucha más compacto, suelto, preciso; además cada uno de los miembros se luce en sus respectivos instrumentos. La canción, a mi punto de vista, es un pequeño homenaje a uno de los grupos de influencia, estamos hablando de KING CRIMSON pero a su propio estilo. Todo inicia con un sonido alegre y con un suave aire de folclor en la guitarra, flauta y los teclados para luego pasar a un pequeño puente de orquestación con el sintetizador y bajar el tempo en el ritmo (a una semi-balada) para dar comienzo a la voz y el acompañamiento de todo el grupo. Nuevamente, destaca la sección rítmica, pero también un suave y elegante chelo, una efectiva guitarra eléctrica que acompaña con acordes a toda la pieza, a la excelente orquestación de teclados y sobre todo, el magnífico solo de flauta transversa (con ciertos toques a lo JETHRO TULL) Una pieza excelsa.
Para cerrar este disco, regresa el rock progresivo sinfónico generoso y dinámico en una canción llamada 'Bienvenidos al fin del mundo' la cual poseé un coro que te atrapa y conforme va avanzando se transforma en un pequeño himno apocalíptico. Y al cierre podemos escuchar un majestuoso solo de moog (con influencias de la escuela italiana) Esplendido cierre de canción y de disco.
En resumen, es un disco de rock progresivo mexicano, con temas cantados en español y con un sonido de grupos europeos de la vieja escuela a pesar de ser editado a principio de la década de los 80’s sin ser Neo-progresivo. Además, es un muy buen álbum el cual dejó atrás la sequía de grabaciones de calidad, lo cual se vio redituado a poder grabar tres discos más. Un disco que abrió brecha sin ser algo especial pero que se las ha arreglado para seguir existiendo. Muy recomendable.
“No soy nadie en especial, un poste de la luz
No soy nadie en especial, un pasajero en el camión
Pero de alguna manera me las arreglo para existir
Diario despierto con la esperanza
De que algo hermoso vendrá”
–Jesús MÁRQUEZ, para Manticornio.
(1) David CORTÉS, cuadernillo del CD Chac Mool 25 Aniversario, p. 2
(2) Xavier VELASCO, op. cit. p. 1
|