
Hubo un tiempo en el que no llegaba buena música a México y por consiguiente hubo también un boom impresionante de grupos que, o se pirateaban los sonidos de otros, o hacían su mejor esfuerzo y ofrecían un sonido original. Es el caso de este grupo.
Pero CHAC MOOL tuvo la luz de una buena estrella: Jorge REYES quien desde aquí se proyectaba hacia la utilización de instrumentos prehispánicos, sonido que decoraba con elegancia los discos de este grupo mítico. Su música se ha mantenido durante mucho tiempo como un estandarte que identifica la euforia del universitario culto. Tanto, que incluso en su disco "El Mensajero de los Dioses" su proyección se mantiene en la década de los 80, sin madurar y sin ofrecer ninguna novedad. "Nadie en Especial" y "Caricia Digital" se convirtieron en clásicos defeños (personas que habitan la ciudad capital mexicana).
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