
Con una patente referencia estilística a la influencia del YES del "Tales from Topographic Oceans", y añadiendo además las atmósferas melancólicas del GENESIS de "Trespass" y del primer KING CRIMSON, CATHEDRAL aportó una de las visiones más anglófilas de la escena progresiva estadounidense. A diferencia de la banda yessiana norteamericana por antonomasia que fue STARCASTLE, CATHEDRAL logra aportar dosis importantes de fibra e inventiva a su estilo musical a través de las obvias influencias. Siendo así que el trabajo de creación melódica se deja a un nivel mesurado de exploración, CATHEDRAL convierte a la elaboración de atmósferas y los arreglos de los esquemas rítmicos como sus puntos fuertes en el desarrollo del repertorio que conforma su único disco setentero "Stained Glass Stories". El estilo vocal de Paul SEAL es un elemento peculiar dentro de CATHEDRAL: él tiene el tono propio de un cantante de rock duro estándar, pero gusta de darle a su canto una onda teatralizada a lo GABRIEL y trata (sin lograrlo) de emular el vibrato de Jon ANDERSON. Otra peculiaridad de este disco para su época (fines de los 70s) está en la fuerte presencia del mellotron, un instrumento que ya estaba en decadencia por aquel entonces: este factor redunda mucho en la cualidad “retro” que destila el disco, a pesar de que suena un tanto forzado llamar “retro” a un disco de rock sinfónico de 1978.
El primer tema ‘Introspect’ nos introduce a atmósferas libres de mellotron, piano eléctrico y percusiones antes de que el bajo entre para hacer que se asiente el primer motivo. La sucesión de pasajes extrovertidos y melancólicos está manejada con relativa solvencia, incluyendo ciertos pasajes percusivos inspirados en ambientes exóticos, aunque en lo personal me parece que se abusa un poco de los contrastes. La canción termina con un clímax llamativo redondeado por un breve solo de guitarra clásica que no es sino una extensión del motivo en cuestión. ‘Gong’ es un instrumental bastante sólido, con un teclista que a veces se deja llevar por la influencia de Kerry MINNEAR (de GENTLE GIANT), mientras que los fraseos de la primera guitarra y las líneas (muy a lo SQUIRE) del bajo triangulan un esquema adecuado para el desarrollo de la pieza. ‘The crossing’ tiene una introducción majestuosa, al modo de un ritual de la Era Románica, antes de pasar a la sección central, donde lo sinfónico queda sazonado con ciertos elementos de jazz-rock. El pasaje final contiene un efectivo dramatismo merced a la fuerte presencia de las capas de mellotron de violines. Ya a estas alturas queda muy clara la línea de trabajo de CATHEDRAL, por lo que la segunda mitad del disco no trae mayores sorpresas, pero sí las que en mi opinión son las dos mejores canciones del disco. ‘Days & changes’ comienza con un a capella para luego proseguir con las excursiones instrumentales, donde se da preferencia a atmósferas ceremoniosas sobre pautas rítmicas lentas. La inclusión de algunos interludios intensos de inspiración orquestal ayuda a realzar la esencia sinfónica de la pieza. ‘The search’ ocupa los últimos 11 minutos del disco continuando con la oferta ya encarnada en el tema precedente, pero con una intención más decididamente ambiciosa, lo cual lo acerca al esquema de trabajo plasmado en la primera canción del disco. Como cerrando un círculo termina este disco, una obra musical no totalmente brillante pero lo suficientemente llamativa y ensoñadora como para hacer las delicias de los amantes del progresivo sinfónico clásico –CATHEDRAL es un referente para entender la influencia del progresivo británico en la germinación del progresivo estadounidense.
–César Inca MENDOZA, para Manticornio.
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