
Estando atrapado entre la grandeza emblemática de "In the Land of Grey and Pink" y la energía colorida de "For Girls Who Grow Plump in the Night", el cuarto disco de CARAVAN "Waterloo Lily" se halla en cierta desventaja a la hora de hacer comentarios y apreciaciones: no le faltan admiradores a este disco, y definitivamente no encarna un bajón creativo en la era dorada de la banda, pero definitivamente me parece que está en una situación de desventaja a la hora de evaluar el desarrollo musical de Pye HASTINGS y sus secuaces contemporáneos. Una razón de peso para lo que en mi opinión es la desventaja de "Waterloo Lily" reside en la ausencia del teclista original David SINCLAIR, siendo así que su reemplazante Steve MILLER, un eficiente y refinado instrumentalista que supo empaparse del espíritu caravanesco en pocos días antes del inicio de las sesiones de grabación, no logra igualar (o casi igualar) la relevancia sonora que su antecesor supo imprimir tan dinámicamente a sus teclas para los momentos más intensos de los discos precedentes; MILLER no parece contar con el vigor suficiente como para llenar espacios de una manera semejante. Eso sí, el bajo de Richard SINCLAIR parece sobresalir más en la mezcla, lo cual se debe agradecer dada la constancia de su habilidad técnica en las cuatro cuerdas. De hecho, Richard es el protagonista de la pieza homónima que abre el disco: compuesto por él, él se pone en el rol de vocalista principal, mientras que el ensamble elabora una base sonora tan enérgica como juguetona. La presencia del saxo soprano a cargo del invitado Lol COXHILL añade un color extra a las secciones instrumentales. Para que no se entienda que realmente desprecio este álbum, permítaseme extender mis palabras de elogio para el segundo tema, un tríptico de ‘Nothing at all’ e ‘It’s coming soon’ cerrado por un reprise del primero: sencilla extroversión alternada con una sobria melancolía, así podemos describir el ambiente general de esta pieza. Este llamativo instrumental explora concienzudamente la faceta jazzera melódica de la banda que tan buenos réditos le había dado en su “In the Land of Grey and Pink”: los precisos viajes y efectivos adornos de SINCLAIR son fabulosos (nada que sorprenda al conocedor progresivo promedio), así como el nuevo solo de saxo soprano, para la primera sección; en la segunda sección, un primer momento está guiado por las frases serenas del piano, suavemente dobladas por la guitarra, hasta que el piano eléctrico introduce una variante más enérgica para la posterior exploración de improvisaciones (no muy autoindulgentes) a cargo de la guitarra y el órgano. El momento más fastuoso del álbum llega con el tema más largo, el cual consta de cinco títulos para sus respectivas secciones pero que ha pasado a ser comúnmente conocido como ‘The love in your eye’. 12 ½ minutos de pura gloria de raigambre caravanesca. La vibración lírica de la primera sección se beneficia de un masivo arreglo de cuerdas que arma un oportuno paisaje para el dulce canto de Pye HASTINGS (atención a las hermosas líneas de oboe que entran a tallar con total delicadeza), mientras que la segunda sección nos ofrece un dinamismo más explícito, destacando particularmente el bajo de SINCLAIR y las envolventes florituras de flauta a cargo del hermano de Pye, Jimmy. En la siguiente sección, nos topamos con las intervenciones más entusiastas de MILLER: ojalá hubiese tenido la ocasión de explayarse en este tipo de dinamismo en más pasajes del disco. La cuarta sección ofrece un breve reprise de la primera sección cantada antes de que la banda se enfrasque en el jam final, ampliamente empapado de sabores jazzeros, contando esta vez con el protagonismo de la guitarra.
Los tema que aún no hemos comentado son los más cortos. ‘Songs and signs’ es uno de los aportes compositivos de MILLER durante este breve periplo suyo en la banda (el otro consistía en la segunda sección del segundo tema): se trata de una canción muy bella, un medio tiempo parcialmente atravesado por aires casi a lo Latin jazz. No me hubiese molestado que se hubiese plasmado en el disco un desarrollo más exhaustivo de esta idea básica, pero bueno, tal como está también queda bien dentro del presente repertorio. ‘Aristocracy’ y ‘The world is yours’ son composiciones pop al estilo Pye HASTINGS – piezas amables de breve desarrollo, donde el énfasis está puesto en la ingenuidad melódica inmediata. El fluido funcionamiento de la dupla rítmica permite a estas canciones explotar su potencial de prestancia a pesar de su clara intención pop.
En fin, tenemos un balance general positivo sobre "Waterloo Lily", pero quienes extrañaban algo de la polenta perdida en esta formación de CARAVAN, luego pudieron sentirse más cómodos con el siguiente disco de estudio “For Girls Who Grow Plump in the Night” – retorno del SINCLAIR ido, marcha del SINCLAIR que hasta ahora se quedaba… en fin, eso será motivo para otra reseña. "Waterloo Lily" queda como una obra interesante que aportó cosas buenas a la preservación de la escena Canterbury en su momento.
–César Inca MENDOZA, para Manticornio.
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