
Lo experimental se robustece en proporción geométrica hasta llegar a una nueva dimensión en el segundo disco de CABEZAS DE CERA, "…un Segundo". Este trabajo ostenta un sonido más agresivo que el debut homónimo, en líneas generales, así como un sentido de la aventura más pronunciado. En no poca medida, el uso más recurrente de sonoridades de raíz tecnológica ayuda a este trío a expandir de manera osada y eficaz las potencialidades de su ininterrumpido ingenio musical. Pero, a su vez, esta expansión sonora aparece sólidamente encuadrada en una actitud estilística más cohesiva en comparación con la línea más heterogénea trabajada en el disco debut, siendo el dinamismo controlado del KING CRIMSON ochentero y las vibraciones peculiares de la fusión los elementos más recurrentes, sin por ello menospreciar la presencia de musique concrete, ambientaciones psicodélicas etéreas y jazz-rock.
El repertorio de "…un Segundo" está armado en una secuencia continua, lo cual ayuda a crear una sensación de viaje en la imaginación del oyente empático. Los ruidos de transporte urbano y cláxones, el paso de indefinidas caminatas y conversaciones casuales, todo eso crea una ambientación de estar ante un paseo simbólico por los diversos rincones de la gran urbe. ‘Intro’ y ‘Cósmica’ se integran bien dentro de la lógica de la confluencia entre la vanguardia y las vibraciones intemporales de lo étnico, siendo así que ‘Intro’ comienza con un despliegue de caos que termina aterrizando en una secuencia alucinada de base funky, mientras que ‘Cósmica’ guarda una estructura más firme y más marchosa, basada en una frenética relectura trance de la ideología crimsoniana. ‘In statu’ continúa con este híbrido ágil de vanguardia y etnia, aunque esta vez el candor es el tono predominante: los diálogos entre la flauta midi y la percusión tonal electrónica, completados por el stick, exudan una calidez envolvente, exceptuando esos pasajes en los que la sonoridad se pone un poco más ácida.
‘En camino’ enarbola un espíritu bucólico marcado por los colores exóticos creados por la guitarra acústica, los mismos que dirigen el desarrollo de la pieza. Por su parte, los vientos de LUNA se desenvuelven en impresionantes solos que realzan las alusiones arábigas de la pieza. ‘Elementos’ sigue por una onda muy semejante a la de la pieza precedente, aunque esta vez la sonoridad esencial incluye acentos indígenas intercalados con exotismos más lejanos. ‘Escapista’ desarrolla una aureola de corte jazz-rock encapsulada entre las flotantes cortinas cibernéticas de fondo y ciertos pasajes donde sale a relucir un filo rockero altamente neurótico. El aire de extravagancia iniciado con esta pieza se redondea completamente con ‘Balun canan’, un tema que comienza con sonidos minimalistas tenebrosos para luego aterrizar en un motivo crimsoniano jazzeado. ‘Mil noches’ y ‘Retorno’ suponen sendos regresos frontales a la faceta étnica. La magia arábiga del primero se despliega de una manera bizarra, incorporando adornos misteriosos y creando algunos episodios climáticos impresionantes, mientras que el segundo es mucho más cándido, basado en aires latinoamericanos de carácter alegre.
Con "…un Segundo", el ensamble CABEZAS DE CERA vuelve a dar una lección de cómo crear música aventurera y llamativa a la vez, atractiva bajo sus propias reglas, sin condescendencia alguna a los esquemas estandarizados del mainstream. Y por supuesto, en lo referente al circuito progresivo, es una joya que deberá engalanar cualquier colección que se precie de ser, por lo mínimo, buena.
–César Inca MENDOZA, para Manticornio.
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