
Vytas BRENNER, nació en Europa de padres judíos,
pero es venezolano por adopción y por derecho propio, pues
hizo suyo el sonido folkclórico venezolano y lo fundió
con un rock progresivo excepcional, sobre todo considerando la época
y el relativo aislamiento de su país.
Su primer disco, "La Ofrenda de Vytas" sale al mercado
en Venezuela en 1973, cuando Vytas tenía menos de
25 años. Este disco es muy original, pues aunque las composiciones
son más bien clásicas, enfiladas hacia el rock progresivo,
tienen un toque folcklórico que le da a las piezas un sonido
bien particular, inconfundiblemente venezolano. De esta producción
destacan el primer track "Morrocoy" (una especie de tortuga),
con percusiones, cuerdas, muchos teclados y varios tempos; "Tragavenado",
el nombre de una enorme culebra constrictora autóctona, pieza
compuesta en el más puro estilo clásico, con pianos,
clavecines, órganos eléctricos y muchas guitarras.
Absolutamente progresiva. Y finalmente, "Canto del pilón",
con una primera parte muy a lo JETHRO
TULL, un solo de batería en el medio, y mucho sintetizador
con guitarras al final. Las orquestaciones están muy bien
logradas, creando un disco excepcional, naturalmente muy poco apreciado
en su época. Incluso su portada es muy novedosa, hasta "a
la moda" diría yo.
"Hermanos", su producción de 1974, es la continuación
del anterior, pero presenta dos novedades: Vytas canta en
dos canciones acústicas (aceptablemente bien), y no cuenta
con músicos de sesión para las cuerdas y vientos.
Es decir, los arreglos son más rockeros. Los músicos
son casi los mismos, sólo que no hay arpa/cuatro/maracas.
A mí me parece que suena como FOCUS sin flauta, como TRAFFIC sin la voz de WINWOOD, como
ciertos pasajes de TULL
Y sin embargo, ninguna de esas descripciones es precisa. Es quizá
el disco más honesto de Vytas, que además está
envuelto en una alucinante carátula sicodélica.
El relativo éxito de este disco le motivó a seguir
trabajando, pero decidió que su identidad estaba más
en las referencias venezolanistas y en lo latino que el en rock.
Además, estableció un grupo fijo, que se llamó OFRENDA.
Esta formación edita en 1975 el disco "Jayeche",
con fuertes sonidos electrónicos, y una clara tendencia al
jazz-fussión latino. No obstante, es una obra notable, con
un nuevo enfoque. Dado que el grupo estaba estabilizado, OFRENDA pudo hacer una gran gira, y de esa gira se extrajo un doble LP,
que salió a principios de 1977 con el nombre de "Ofrenda
en vivo con Vytas BRENNER". Una excelente muestra del mejor
momento de la banda y, de hecho, hasta aquí llega lo más
brillante de la obra de Vytas. El resto, de aquí en
adelante, será un lento (y a veces lastimoso) declive.
El grupo OFRENDA se disuelve como tal en 1977, y Vytas queda solo. El disco que sigue en la historia del músico
es, irónicamente, "Ofrenda", que revive el pasado,
pero sin el grupo, y aunque este LP es bastante bueno, ya se puede
percibir el futuro nefando que espera a Vytas. "Ofrenda"
es un disco corto, tanto en tiempo como en expectativas realizadas.
No hay duda de que los temas están bien, que las melodías
están bien, pero la innovación ya no está.
Si la cosa hubiese quedado aquí, perfecto. Es un buen disco
para cerrar un ciclo. El equivalente en año y condición
a "Tormato" o "And then there were Three". Pero YES todavía
hizo "Drama". GENESIS todavía hizo "Duke". Discos aún muy sobresalientes.
En cambio, Vytas BRENNER hizo
!Música Disco!
Increíble.
En 1981 se editó "I Belong", un LP en el que Vytas canta junto a la cantante funk Paulette DOZIER. Música
discotequera, absolutamente para el olvido. Al año siguiente,
1982, Vytas saca el LP "Estoy como quiero", con
canciones grabadas en 1981. Evidentemente, el experimento anterior
no le funcionó, y trató de experimentar con otra vertiente:
las canciones pop al estilo OFRENDA, pálidos reflejos
de un pasado mejor. No es un álbum patético, pero
no hay nada que hacer. Vytas comprende que lo que se espera
de él es la música de OFRENDA y edita entonces
el disco "Vytas" en 1983, tratando de volver a "Jayeche".
Suena de nuevo el cuatro, la mandolina, las maracas, pero ya sin
la vida de antes. Suena a todo lo que practicó en sus primeros
discos, pero con algo de salsa. Es más, su sabor pre-ochentoso
lo deja a uno con la impresión de que Vytas BRENNER no da para más.
Esa impresión se confirma con su último disco, de
1986: "El Vals del Mar". Hasta el nombre es un mal presagio.
No vale la pena más, aquí nada se salva, pues hasta
la portada del disco es pésima (igual que la de los tres
anteriores). Y hasta aquí llega esta reseña. Se sabe
poco del trabajo posterior de este talentoso músico, que
estableció un hito en la música popular venezolana
de los setenta.
Gracias por la colaboración especial
de Juan CASTILLO y, principalmente, de Alejandro TERENZANI.
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