
Cuando Terry BOZZIO y Steve STEVENS, a instancias
del sello Magna Carta, unieron sus fuerzas contando con la complicidad
de Tony
LEVIN, lo que se forjó fue uno de los supergrupos
de jazz-rock más potentes y sorprendentes de la última
mitad de los 90s: BOZZIO LEVIN
STEVENS - sus dos álbumes aun hoy en día son
recordados con aprecio y tenidos en alta valía por una buena
porción de aficionados al prog. La energía e inventiva
artística del combo se hizo sólidamente patente en
el repertorio de este disco debut, el mismo que fue creado y arreglado
en el contexto de pocos días y contadas sesiones de ensayo;
incluso resulta que la agenda recargada de LEVIN no le permitió
estar junto a sus compañeros durante las etapas de pre- y
post-producción. Es por ello que este disco emite una sensación
de constante inventiva, con cada músico prestando atención
a los aportes de sus compañeros mientras los va acompañando
y/o desafiando. El centro del equilibrio instrumental establecido
por el trío recae sobre las espaldas de STEVENS, quien
se olvida de sus experiencias en el campo del glam-rock y pasa a
dar rienda suelta a sus influencias recibidas de FRIPP,
HOLDSWORTH
y PAGE a través de sus esplendorosos riffs, solos
y bases armónicas: la imponente fuerza de los mismos establecen
un punto de referencia robusto para la dupla rítmica bien
afiatada que sostiene las pautas de los temas e incluso colaboran
ornamentando aquí y allá las ideas compositivas básicas.
Fuerza e inteligencia fusionadas en una única fuente musical.
The sun road ocupa los primeros 14 _ minutos
del disco, y sirve como un claro ejemplo del proceso creativo y
la solidez performativa que se extienden a través de las
interacciones entre los tres maestros. Psicodelia lánguida,
rock duro, fusión de tendencia flamenca y aires inconfundiblemente
crimsonianos – todos estos recursos se suceden y alternan en
esta ambiciosa pieza. Dark corners es el número
más decididamente crimsoniano del disco, y ciertamente, uno
de los temas más atractivos del repertorio total del grupo:
tiene gancho y fuego en equitativas proporciones inmensas. A través
de la frontal vibración rockera emanada a través de
este tema, emerge una sutil nubosidad sombría que permite
añadir un toque opresivo y elegantemente áspero al
asunto. El tema homónimo y Falling into circles
son un poco menos incendiarios, pero siempre hay espacio para el
despliegue de fiereza en algunos interludios ocasionales. Duende
y Book of hours son las únicas piezas
que tenían una estructura compositiva definida antes de que
este proyecto siquiera tuviera lugar: se trata de sendos temas acústicos
metidos en la onda del flamenco fusión, una fuente musical
en la que STEVENS estaba investigando profundamente por aquel
entonces. Ambas piezas, hermosamente cautivantes, sirven como oasis
en medio del despliegue mayormente eléctrico del repertorio
restante – mención especial para la coda de onda mexicana
con que cierra Duende. El oscuro y contundente
tema de cierre, Chaos / Control, está
diseñado para sorprender al oyente con su explosivo colorido:
a pesar de no tener un tempo tan veloz como el del motif principal
de Falling into circles o los pasajes más
frenéticos de Black light syndrome, contiene
sin duda la mayor dosis de febrilidad del disco. Un gran epílogo
para un gran disco.
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
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