
Primera realización solista de Robert BÉRIAU, empresario que ha sabido darse el tiempo para regalar a las personas uno de los presentes más enriquecedores que se pueden obsequiar: música.
Robert pertenece a ese grupo de “músicos todólogos” aunque con una ventaja competitiva. Él es capaz de interpretar varios instrumentos diferentes (piano, teclados, sintetizador, guitarras eléctrica y acústica, bajo eléctrico y percusiones) para armar su música y no abusa de las posibilidades técnicas que ofrecen las computadoras para fingir sonidos. Los que otorga este músico son sinceros y se expresan con calidez, fusionando ritmos como el jazz con música formal y rock progresivo. Por tratar de ubicar la música que se presenta en "Falling Back to Where I Began", puedo mencionar que suena mucho a progresivo electrónico, sin embargo con sus propias particularidades. Los ambientes espaciales que generan los teclados originan esa atmósfera característica y estable sobre la cual se desarrollan expresiones diferentes, como la melancolía de un piano, la pesadumbre de un bajo y la ingravidez de una guitarra… las emociones son sobre todo melancólicas, graves, pausadas, expresadas con modales clásicos, eventuales notas rápidas en la guitarra eléctrica y tonos jazz. Incluso cuando el humor sube de intención y los sonidos se asemejan a motivos experimentales ('Darkness'), la persistente densidad de los compases lentos se apoderan del momento, apenas desplazado por crecendos momentáneos y un sutil saxofón que refleja la influencia declarada por BÉRIAU en VAN DER GRAAF GENERATOR. También se reconocen, aunque de una forma más sutil, referencias en la música del mundo y en los monstruos electrónicos como VANGELIS y TANGERINE DREAM, así como los místicos PINK FLOYD y CAMEL ('The cycle of love').
El tema que se sale del vaso es 'Night running at -30C: the cruising zone', pieza rítmica y movida en relación al tempo lerdo que caracteriza a un álbum misteriosamente emocional. Un álbum para ser escuchado y hasta para hacer nacer motivos fantasiosos.
–Alfredo
TAPIA CARRETO. Opinión personal.
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