
"Hope to See Another Day", primer álbum de BELIEVE, es una colección de ocho historias un tanto oscuras, tristes y misteriosas.
BELIEVE fue fundado por Mirek GIL (guitarras) y a éste se le unieron Tomek ROZCKI (vocales, guitarras), Adam MILOSZ (teclados, armonías ocultas), Przemas ZAWADZKI (bajo) y Vlodi TAFEL (batería). Para grabar el álbum, se incluyó la colaboración de Satomi (violín), siendo Robert SIERADZKI el responsable de escribir las letras.
La postura de BELIEVE ante los logros de su música es modesta. En su página mencionan que en este disco uno no hallará una actitud de virtuosismo, que en vez de eso uno obtiene un sonido poderoso, lleno de fe y de melodía, con algún poder oculto y diferentes sabores agregados para descubrir; que el nombre de la banda, título de la grabación, líricos y música son un todo que llena la cabeza, si es que uno está deseoso de que ocurra… y aunque en general esta descripción es adecuada, es modesta porque omite mencionar detalles significativos que diferencian el sonido que BELIEVE expone. Por ejemplo, el rol protagónico de la guitarra eléctrica tiene un sello de poder metálico, alternando sus momentos hacia cambios dramáticos expuestos por melodías armónicas bien ricas. El bajo es de una profundidad espectacular, la batería es sólida, los teclados establecen las atmósferas por donde cada tema vuela, la voz (cantada en inglés) es adecuada para el concepto y es capaz de describir los diferentes estados de ánimo de cada rola, y el violín otorga un distintivo peculiar y delicioso. Hay un buen equilibrio entre acústica y eléctrica, así como en la aparición vocal que alterna con secciones instrumentales.
En los ocho temas que se explayan en "Hope to See Another Day" uno encuentra un álbum distintivo. Una especie de fusión QUIDAM/TURQUOISE/ANKH, pero que va más allá del neo polaco, de su arte rock y su poder rítmico. Hay momentos donde el progresivo es desplazado por los ritmos poderosos y melódicos más apropiados para radio, pero las rupturas y los cambios de intención regresan hacia un gusto por el rock sinfónico cadente y expresivo. Otro álbum para la neurona y una nueva nominación manticorniana para competir por el mejor álbum de 2006.
–Alfredo TAPIA CARRETO. Opinión personal.
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