
BEGGARS OPERA fue una banda escocesa que cultivó un progresivo fundamentado
en la elaboración de líneas melódicas claramente
definidas, siguiendo a veces pautas barrocas y en otras ocasiones
también otras pautas del folklore celta, sobre la base de
enérgicas estructuras rítmicas rockeras-blueseras
afines a las de DEEP
PURPLE y URIAH
HEEP, pero partiendo de las ambiciones sinfónicas
en contexto rock que ya THE
NICE había formado como un prototipo y un modelo
a seguir... y ciertamente, la influencia de THE NICE es muy
fuerte en BEGGARS OPERA. Sin haber logrado posteriormente
alcanzar una gloria similar a la de ELP o GENESIS,
esta banda logró congregar un buen número de seguidores
de culto desde sus primeros días. El estilo de Alan PARK a la hora de manejar los solos, armonías y cortinas de su
órgano Hammond (el teclado más recurrente) siguen
en buena medida la influencia de Keith
EMERSON, e incluso queda claro que es el instrumento crucial
dentro del ensamble sonoro grupal: PARK no oculta para nada
su amor por el reciclaje de la música de cámara a
través del filtro progresivo, algo que se nota en la elección
de sendas piezas del austriaco Franz VON SUPPÉ para
abrir y cerrar el disco (Poet and Peasant y Light
Cavalry), así como una serie de porciones de obras
de MOZART, BACH, GRIEG, e incluso la "Suite Karelia" de SIBELIUS (¿todavía quedan dudas acerca de la huella de THE
NICE en BEGGARS OPERA?) en el extenso potpurrí
instrumental Raymonds Road. Por su parte, el
guitarrista Ricky GARDINER realiza una labor efectiva y precisa
a la hora de plasmar diálogos con el imponente Hammond: sus
momentos de mayor lucimiento están plasmados en Passacaglia,
así como en ciertos pasajes de Raymonds Road.
La sección rítmica de Ray WILSON (batería)
y Marshal ERSKINE (bajo) funciona de manera sólida.
El vocalista Martin GRIFFITHS cultiva un estilo bastante
paralelo al de David BYRON (URIAH HEEP), aunque con
un tono evocativo más pronunciado.
Hasta ahora hemos hablado de temas cuya extensión va desde
los 7 hasta los 12 minutos. La canción Memory es la pieza más breve del repertorio oficial de este LP (casi
4 minutos); sin ser gran cosa, cuenta con gancho real - tal vez
su limitación se deba a la pronta entrada del fade-out, la
cual causa la impresión de que el tema no ha resultado debidamente
desarrollado. La edición de CD contiene dos bonus tracks,
los mismos que ocupaban sendos lados de un single que el grupo editó
poco antes de este álbum debut. Sarabande es un tema con una cierta tendencia hard que no llega a profundizarse
al 100 %, merced al rol gravitante que asume el órgano Hammond:
el interludio consiste en un motivo bastante enérgico donde
lo pesado y lo barroco se funden fluidamente. Por su parte, Think despliega un aire más decididamente rockero.
En suma, tenemos aquí un disco recomendable tanto por sus
méritos artísticos como por su cualidad de documento
sobre la etapa de afianzamiento de la esencia del progresivo sinfónico
en la escena rockera británica. Por supuesto, se nota que
la banda aun precisa de un ahondamiento en su proceso de madurez
y reforzamiento de su ensamblaje interno, pero ciertamente hay talento
y ganas de crear (o recrear) ideas musicales ambiciosas.
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
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