
Mientras BANCO DEL MUTUO SOCCORSO iniciaba su aventura anglófila, seguía en paralelo gestionando el avance de su carrera musical en su propia patria, siendo "Come in Un’Ultima Cena" el manifiesto preciso del afianzamiento de la formación clásica de la banda – con su versátil destreza en la guitarra, trompeta, corno y mandolina, Rodolfo MALTESE (integrado sobre la marcha en la culminación de la obra magna "Io Sono Nato Libero") colaboró en proporción geométrica a enriquecer el arsenal instrumental cuyo núcleo estaba conformado por los hermanos NONCENZI en dobles teclados, clarinete, violín y vibráfono. Las excursiones musicales y los aires en las composiciones que conforman los discos de BMS en la segunda mitad de los 70s se van encarrilando un poco más hacia cadencias de raíz jazzera y colores del folklore, con lo cual el sinfonismo esencial del grupo recibe un peculiar reciclaje. Tenemos aquí una continuación del sendero musical inaugurado en la B.S.O. de "Garofano Rosso", pero con una mayor compenetración de parte de la banda (al fin y al cabo, se trata de un disco propiamente suyo y no de un encargo) y un trabajo más ambicioso en los arreglos instrumentales.
El disco comienza con un tono lírico y meditativo: '...A cena per esempio' queda dibujado por los fraseos de piano y la dupla rítmica, con el canto de DI GIACOMO y el resto de los instrumentos sumándose de manera precisa y elegante. 'Il ragno' sube la dosis de polenta con un aura semi-funky incorporado por el órgano y la dupla rítmica: se trata de una pieza con gancho patente pero sin renunciar a una dimensión razonable de complejidad progresiva. 'E’ cosi buono Giovanni, ma...' y 'La notte è piena’ son las dos baladas acústicas del disco, conformando sendas muestras de la majestuosa belleza que brota del talento creativo de la banda cuando deciden explorar la faceta más introspectiva de su visión progresiva. La primera balada tiene un espíritu sereno, al modo de una contemplación bucólica concentrada en su propio ensimismamiento: el corno dibuja retazos ensoñadores sobre la base de arpegios articulada por el piano y las dos guitarras acústicas. La segunda balada adopta un tono más patentemente conmovedor, remitiéndonos un poco al barroco palaciego: el armazón de las guitarras acústicas y clavicordio es perfecto para las fantásticas líneas de violín, pícolo y clarinete, y la coda de piano es simplemente mágica. El derroche de inteligencia musical para nada opaca el destello emocional de las composiciones y ejecuciones.
'Slogan' es el tema más enérgico del disco, y definitivamente, también el más hiperbólico dentro de la dirección actual de la banda. Esta pieza guarda un relativo parentesco con los pasajes más exaltados de "Io Sono Nato Libero", siendo así que los metales de MALTESE catapultan a la instrumentación global hasta niveles de plena explosividad, cargada de envolvente fastuosidad. Las variantes y las expansiones de los motivos centrales están manejadas con fuerza y precisión. 'Si dice che il delfini parlino' da inicio a la segunda mitad del disco, arrastrando la fastuosidad general de ‘Slogan’ en su introducción, para luego dar paso al cuerpo central, un motivo semi-jazzeado en 5/4, triangulado por el piano, la batería y el contrabajo, mientras la guitarra, los otros teclados, el violín y el clarinete van incorporando colores y matices varios sobre el camino. El carácter ceremonioso de esta bella pieza viene sucedido por la dulce alegría de 'Voilà Mida' y 'Quando la buona gente dice' – el primero recibe un fuerte tratamiento progresivo (con una labor de teclados cercana a la línea ELP), mientras que el segundo tiene un frenesí más cándido. El tema de cierre ‘Fino alla mia porta’ comienza con un motivo festivo desde el fade-in, pero la sección cantada principal adquiere un tono solemne semejante al de la primera canción. De este modo termina otra excelente obra musical a cargo de BANCO DEL MUTUO SOCCORSO.
–César Inca MENDOZA, para Manticornio.
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