
El primer disco de ASH RA TEMPEL,
una de las bandas más emblemáticas y agresivas de la onda
krautrock, sirve desde el punto de partida como un auténtico manifiesto
de las pautas musicales a seguir por este conjunto, dirigido por el liderazgo
artístico del guitarrista Manuel GOTSCHING.
En este disco titulado como la banda misma, tocan el trío conformado
por el susodicho líder, quien también interviene en el sintetizador;
Klaus SCHULZE
en la batería, percusiones y sintetizador; y Hartmut ENKE
en el bajo. El material se reduce a dos extensos temas, Amboss
y Traummaschine. El primero consiste en una trepidante excursión
agresiva y contundente, donde se combinan las influencias de la psicodelia
floydiana temprana, y la línea electrónica típica
del academicismo germano vanguardista. Ante todo, destaca la implacable
descarga de energía desplegada por el guitarrista, inspirado principalmente
en HENDRIX, tal vez también en FRIPP -e incluso se
pueden detectar ciertas afinidades estilísticas con IOMMI
(aunque desconozco si GOTSCHING estaba particularmente familiarizado
con el material de BLACK SABBATH). La guitarra viaja por todos
lados, incluyendo algunos pasajes de corte arábigo; la batería
es contundente y tribal, sin conceder descanso al oyente, mientras que
el bajo mantiene una base firme sobre el cual pueda asentarse un poco
este alucinado viaje instrumental a través de esta excursión
literalmente infernal. El golpe final resulta una conclusión contundente,
letal.
El segundo tema es más atenuado y variado. En él se alternan
largos pasajes oscuros y misteriosos de sintetizadores y generadores de
audio, y otros pasajes de energía rockera, frontalmente psicodélica.
De hecho, la introducción de sintetizadores tenues y distantes
toma los primeros 9 minutos de los 25 que dura este tema, y la conclusión,
también llena de ambientes distantes de teclados electrónicos,
se prolonga a lo largo de los últimos 3. Los pasajes rockeros muestran
la misma actitud que en el primer tema, pero el trabajo de producción
se encargó de atenuar la estridencia de éste; aquí
en Traummaschine, la dimensión más enérgica de la
guitarra de GOTSCHING está menos "desatada", por
así decirlo.
En conjunto, ambos temas logran explorar exitosamente, y sin ningún
atisbo de timidez, por los senderos más oscuros del delirio humano
-realmente impactante, en especial si se trata de un álbum debut.
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
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