
Con este su cuarto trabajo, ASGARD canceló
la primera parte de su carrera discográfica. La secuencia de los
temas es continua, de acuerdo a su carácter de disco conceptual:
de hecho, el hilo temático se centra en un viaje metafísico
por los tortuosos y variados caminos de la psique humana, hasta llegar
al afianzamiento del yo. En varias partes de las letras se hacen alusiones
a las de otras canciones incluidas en discos anteriores, lo cual dice
mucho de las pretensiones genuinamente intelectuales de la obra de esta
banda.
Vayamos a la música misma. La dirección musical de "Imago
Mundi" sigue por el sendero preciosista y equilibrado del disco anterior
"Arkana", además de contar
con la misma formación. Pero algo que llama la atención
particular sobre "Imago Mundi" es un mayor énfasis en
lo rockero, con una intensidad tal que varios de los temas llegan a coquetear
abiertamente con los parámetros fieros del metal prog (sin salirse
de la esencia del sinfonismo, claro está). Tales son los casos
de los temas de apertura y cierre, 'Transmigration' y 'Egoism',
respectivamente, además de 'Violence I', 'Violence II'
y 'Disharmony'. Es en estos temas donde Max MICCHIELETTO
luce su destreza en la guitarra mientras que exhibe una alta dosis de
aspereza, entre metalera y gótica, mientras que la sección
rítmica se enraíza con notable resistencia, y el teclado
de Alberto AMBROSI entra en ocasionales diálogos efectivos
con la guitarra.
También nos encontramos con momentos de corte introspectivo y
nostálgico, como 'Nobility', donde ASGARD sigue mostrando
buenas señales de alto nivel composicional, así como en
el más bucólico 'Serenity': atención al efectivo
dueto de guitarras acústicas, y sobre todo, al excelente solo de
flauta con que concluye el tema. Hay otros temas más fastuosos,
al más típico estilo progresivo moderno, como 'Imagination'
y 'Virtue', además de un par de números con fuerte
gancho melódico ('Justice' y 'Courage'), donde ASGARD
mantiene referencias ancladas en el sonido de sus discos previos. Tanto
en los pasajes más fuertes como en los más reposados, la
voz de Kikko GROSSO mantiene su propio carisma y don expresivo,
que se fusiona muy bien con la riqueza melódica creada y transmitida
por el ensamble de instrumentistas.
En suma, un disco repleto de material bastante atractivo y envolvente,
donde ASGARD sabe incluir nuevas ideas y hacerlas confluir prístinamente
con su particular marca estilística. En lo personal, es mi segundo
disco favorito de este quinteto italiano, después de "Arkana".
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
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