
ASGARD es una banda italiana, cuyo estilo
progresivo bebe tanto de la tradición británica e italiana
(GENESIS, YES,
Le ORME) como del sonido
moderno de corte neo-prog, incorporando varios elementos de hard rock,
folk acústico, e incluso coros góticos. Las letras de su
repertorio están en idioma inglés. El registro del vocalista
Kikko GROSSO se asemeja bastante al de FISH,
pero su estilo afectado se siente enraizado en las maneras
románticas mediterráneas. El ensamble instrumental funciona
a la perfección: Alberto AMBROSI muestra su impecable destreza
en teclados y flauta; el guitarrista Max MICHIELETTO resulta preciso
tanto en la eléctrica como en la acústica; su hermano Marco
asienta unas firmes bases en su batería; por último, el
bajista Chris BIANCHI DESPINOSA complementa al baterista
con la misma eficacia que emplea para dialogar con Max en sus partes
de guitarra acústica. Todas las virtudes de ASGARD quedan
fielmente plasmadas en este su disco debut, "Götterdämmerung".
El disco se inicia con 'Antiquum', un himno de corte gótico
cantado en latín, que se engarza tras su conclusión con
'Warriors of the Ideal', un muy inspirado y diverso tema épico
de casi 13 minutos y medio de duración. Más adelante está
la otra gran suite grandilocuente titulada 'Voices', la misma que
cierra el disco de forma dramática. Otro tema extenso, aunque más
tirado hacia los parámetros misteriosos góticos, es 'MystérionSophía',
el cual rebosa de misticismo oscuro, casi tétrico: un buen contraste
frente a los desbordes melódicos de las otras dos suites. El lado
académico y acústico de ASGARD es explorado más
cristalinamente en dos instrumentales sucesivos, 'Alone, with My Spiritual
Induction' y 'Laud': en el primero destaca un solo de piano
de corte etéreo, mientras que el segundo consiste en un muy bien
armado dueto de guitarra acústica y flauta. El lado más
puramente rockero de ASGARD se manifiesta en 'Last Flight of
the Silver Drakkar', un tema con un riff pegadizo y un evidente gancho
melódico, pero que lejos de ser simplista, adopta convenientes
arreglos sinfónicos que le sacan buen provecho.
En suma, un disco lo suficientemente variado que combina, en una mezcla
sumamente atractiva, el pasado y el presente del género sinfónico.
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
|