
Con éste, su segundo disco, ÄNGLAGÅRD
canceló la primera fase de su carrera musical, lacónica
pero inapelablemente brillante. A diferencia de su disco debut, el
material de "Epilog" es excusivamente instrumental, lo cual
les da mayor espacio para explorar en las potencialidades expresivas
de los instrumentos y concentrarse más en la elaboración
de melodías, cortinas y contrapuntos en vez de buscar espacios
ocasionales para secciones cantadas (que a decir verdad, tampoco eran
muy numerosas en "Hybris"). El
factor que más me llama la atención en la instrumentación
es el hecho de que los teclados de Thomas JONSON ocupan un
rol protagónico más saltante; también los guitarreos
de Jonas ENGDEGARD se hacen notar más que los del otro
guitarrista, Tord LINDMAN, quien parece gozar de un campo de
expresión más restringido aquí, en comparación
con su carisma de liderato desplegado en el disco debut (de hecho,
las broncas suscitadas durante las sesiones de grabación de
este disco, y que luego llevaron a la separación de la banda,
pueden haber provenido de alguna lucha de egos entre los dos guitarristas...
pero solo estoy especulando). Por su parte, la sección rítmica
funciona con la misma potencia e inventiva de siempre, mientras que
los toques de flauta de Anna HOLMGREN añaden coloridos
magníficos y oportunas complementaciones con algunas líneas
de guitarra y teclado. Las piezas musicales de la banda siguen bien
acopladas en un puzzle de sombría sensibilidad y magia claroscura:
con todo, noto un leve aumento de aspereza y dureza en los guitarreos,
así como en varias intervenciones de la sección rítmica.
Las máximas referencias siguen siendo el KING
CRIMSON y el GENESIS
de los primeros 70s.
El disco comienza con un hermoso prólogo de dos minutos
de duración, donde los mellotrones entran en un diálogo
intenso con un trío de cuerdas (violín, viola y cello)
como invitado. Este insólito clímax inicial deja paso
a uno de los temas más complejos y variados del repertorio
de ÄNGLAGÅRD, Höstsejd,
donde se alternan de manera perfectamente fluida pasajes frontalmente
rudos con otros más espartanos y misteriosos, hasta culminar
con una secuencia que tiene algo de circense y algo de tétrico,
como si se tratase de una noria donde saltan monigotes con rostros
desfigurados: el modo en que se superponen el desencajado solo de
guitarra y las cortinas entrecortadas de mellotron en medio de ese
compás extravagante es sencillamente irresistible. A continuación
vienen catorce segundos de lo que parece ser el sonido de alguien
moviendo una silla: se trata del interludio Rösten,
tras el cual entra un preludio de piano que da inicio a Skogsranden,
mientras poco a poco se van uniendo los demás músicos
hasta que explota un sección rockera, aun más tenebrosa
e inescrutable que cualquier parte de Höstsejd.
Las variaciones acentuadamente contrastadas entre hermosos pasajes
serenos (no exentos de una sutil tensión) y otros rotundamente
explosivos siguen presentes aquí, pues su empleo es el leit-motiv
innegociable para la banda. En mi opinión, el encanto de
este hábil manejo de contrastes está mejor manifestado
en Sista somrar, el cual en mi balance personal
está empatado con Höstejd en mi lista
de temas favoritos de ÄNGLAGÅRD, con esos ambientes
iniciales tan envueltos en atmósferas espeluznantes, hasta
seguir transitando por lo introspectivamente bucólico, lo
ásperamente crimsoniano, lo pastoral, lo fastuosamente sinfónico,
siempre manteniendo una constante de densidad emocional y tensión,
ya sea evidente o "escondida". El tema final es un breve
y espartano solo de piano, en el cual JONSON juega hábilmente
con los silencios que hay entre nota y nota, algo así como
recreando a Eric SATIE pero con una actitud más sombría.
En fin, me faltan palabras para sentir que estoy haciendo justicia
a un disco tan mágico como es "Epilog". Me bastará
con concluir que se trata de una de las joyas máximas del
progresivo contemporáneo, y particularmente una de las obras
cumbres del género en Escandinavia.
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
¿Notaste el arte gráfico de la portada de este álbum?
Ésta es una de las cosas que me fascinan del rock progresivo:
no sólo la música es importante. Cuando un álbum
está bien equilibrado en todos los aspectos de su concepto,
el equilibrio incluye arte musical, lírico y gráfico
entre las figuras fantasmales que se atisban apenas frente a sombras
lúgubres del paisaje de esta tenebrosa entrada a un bosque,
se distingue un rostro que vigila, impasible, el momento decisivo
para sumergirse aquí, en un mundo único donde la sonoridad
pautará tus movimientos y tus emociones, todo custodiado
por una figura humana, que apenas se distingue, de la misma forma
que apenas se distinguen las razones por las que prefieres un álbum
en vez de otro.
–Alfredo
TAPIA CARRETO.
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