
Ésta es una de las indudables obras cumbres de ANGE (reconozco de antemano que "Au-delà du Délire" es mi favorito personal), y debido a su filo áspero y envolvente clima sombrío, resulta todo un clásico emblemático del sinfonismo galo en cuanto a vibración emocional y teatralidad se refiere. Los orígenes de ATOLL y MONA LISA se cimientan sobre este emblema en no poca medida: se trata del segundo disco del grupo liderado por Christian DECAMPS, y ciertamente es fundamental para entender y apreciar una de las vertientes más recurrentes del progresivo francés.
El disco abre con un cover del tema de Jacques BREL ‘Ce gens-là’, siendo así que ANGE logra exitosamente conservar la pasión del tema original a la vez que la reciclan a través de su propio filtro estético. El tema siguiente, ‘Aujurd’hui c’est la fête chez l’apprenti-sorcier’, tiene un porte rockero más potente, oportunamente sazonado con un interludio armado sobre texturas sutiles de teclado - típico ANGE en su faceta más urgente. El tríptico compuesto por ‘Bivouac’, ‘L’espionne lesbienne’ y ‘Bivouac - final’ es uno de los momentos cumbre del disco. El primer tema comienza con un tono farsesco clamoroso, que luego deja paso a un jam casi rayano con el jazz-fusión; el segundo tema vuelve a lo farsesco, pero esta vez en clave de folk acústico y por eso mismo, con un tratamiento más delicado (las partes de flauta son deliciosas... aunque lastimosamente muy breves); finalmente, el tercer tema es un reprise del jam con el que se cerraba ‘Bivouac’, ahora extrapolado por unas densas cortinas de mellotron y retazos de guitarra, que crean una ambientación onírica a la vez sublime y opresiva.
El lado B del vinilo se inicia con la balada ‘De temps en temps’, semejante en estructura y emotividad a ‘Ce gens-là’. Siempre sorprende cómo así, tan naturalmente, ANGE puede reciclar el lirismo apasionado peculiar de la chanson francesa a través del formato del rock progresivo sinfónico. La balada acústica titulada ‘La route aux Cyprès’ funciona como un oportuno respiro antes de la explosión sombría vertida en el tema que da cierre y titulo al disco. Efectivamente, en la pieza que da cierre y título al disco se respira un clima de sombrío misterio e inquietud neurótica. No es un tema muy veloz, pero si es emocionalmente trepidante, especialmente en los últimos minutos, donde se produce un crescendo vocal e instrumental que estalla en un delirio tétrico, dando luego paso sucesivamente a un falso clímax sinfónico casi “debussyano” y una secuencia de mecanismo de relojería. Antes de llegar allí, el despliegue de teatralidad vocal y expresionismo instrumental iba creando un anticipo de la pesadilla dadaísta ulterior. ‘Le cimitière des arlequins’ es una canción realmente impresionante, una de las mejores que conozco de todo el repertorio de esta banda. Este fabuloso cierre completa de manera redonda un disco a todas luces excelente – ANGE merece el sitial que se le otorga en los círculos progresivos.
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
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