
Con su quinto disco de estudio "Mujer Luna", el ensamble AMAROK consolidó de manera consistente su ingeniosa y variopinta propuesta musical, la misma que estaba afianzándose en su maduración desarrollada a través de la secuencia de los anteriores trabajos. Dado el despliegue tan liberal de diversidad sonora y la realización de una cohesión tan bien lograda para dicha diversidad, podemos muy bien señalar a "Mujer Luna" como la primera obra maestra del grupo liderado por Robert SANTAMARÍA (teclados, guitarra acústica, diversos instrumentos antiguos de cuerda y percusión). Por su parte, Marta SEGURA se destaca como una mensajera embrujadora con su canto cándido y sólido en cada una de sus intervenciones.
El tema homónimo abre el disco con una breve introducción de piano, un ágil preludio para el desenvolvimiento de sonoridades mozárabes que ha de tener lugar en el desarrollo del motivo principal. ‘En el parque’ tiene un tenor más tirado hacia el rock sinfónico tradicional, portando una aureola solemne y entristecida, muy a tono con la temática de destrucción vertida en la letra: los giros de ritmo y ambiente que tienen lugar en la sección intermedia ayudan bastante a concretar eficazmente la sofisticación potencial de la pieza. Con ‘Arabesca en 4 movimientos’, un largo instrumental que ocupa un espacio de 9 minutos, AMAROK se aboca a la reconstrucción de sonoridades arábigas enraizadas en tradiciones folclóricas añejas – lo mismo habremos de encontrar en los dos dúos para tabla y saz, sendos ejemplos de calidez telúrica que evoca imágenes colectivas desplegadas a través del horizonte de los tiempos. ‘Sueño sueños’, por su parte, incluye varias de las ideas más ambiciosamente progresivas del disco: las partes de teclado recuerdan a una mezcla de EMERSON y WAKEMAN, mientras que la sección rítmica evoca a la herencia de YES y las intervenciones de la primera guitarra de Carlos GALLEGO crea efectivos puentes entre el jazz-rock y la psicodelia. Como AMAROK “no puede con su genio”, se decide a insertar una sección mudéjar en el interludio, amable y mágica, antes de que el grupo retorne con un segundo interludio de cadencia predominantemente jazzera para anunciar la retoma del motivo inicial. ‘Sueño sueños’ es una pieza realmente magnífica, uno de los picos absolutos del disco.
‘Nana para el hijo de la tierra’ y ‘Dónde estás mi amor’ son dos piezas en las que la banda explota su sentido lírico para explorar su faceta más patentemente introspectiva. La ‘Nana’ es una delicada balada acústica inspirada en el espíritu de las canciones populares renacentistas, mientras que ‘Dónde estás mi amor’ reemplaza la melancolía lánguida de la canción anterior para pasar a una actitud más afirmativa, con esos intensos colores mudéjares que SANTAMARÍA sabe plasmar tan bien dentro de la ideología del grupo. La faceta más fastuosa de la banda regresa en todo su esplendor para la suite multipartito ‘Tierra austral’, otro pico absoluto del disco. Tratándose de una composición instrumental, el ensamble aprovecha para desarrollar los motivos sucesivos de tal manera que le permita concentrarse en la elaboración de atmósferas, jugando con pasmoso oficio con una amplia gama de recursos estilísticos: sinfonismo, fusión, folklore, tradición mudéjar, siendo así que la alternancia entre los instrumentos modernos y los arcaicos en el protagonismo se da de manera fluida. La sección final, acompañada por tarareos de SEGURA, tiene una serenidad onírica que atrapa indefectiblemente al oyente empático – es una pena que el fade-out llegue tan temprano. La conclusión de ‘Dónde estás, mi amor’ consiste en una reelaboración del tema original en clave céltica, lo cual es aprovechado para que el grupo ponga algunas sonoridades rockeras extra al asunto.
"Mujer Luna" es una de las obras más ingeniosas que han surgido dentro de la escena progresiva hispanohablante en lo que va del nuevo milenio. AMAROK se ubica en un lugar privilegiado dentro del género.
–César Inca MENDOZA, para Manticornio.
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