
La influencia de los primeros discos de DREAM THEATER fue enorme en el sector metalero más ambicioso de la primera mitad de los 90s, y ALTURA no fue una excepción: afortunadamente, la presencia de esta sombra no significó una negación de la propia creatividad musical. Con su único disco "Mercy", editado por Magna Carta cuando éste era uno de los sellos más prolíficos y notorios del mercado prog norteamericano, ALTURA ofreció un trabajo exquisito, tanto en la elaboración de las composiciones como en la inventiva de los arreglos. No es tanto la potencia metalera (que la hay) lo que llama la atención de este disco como la elaboración de texturas, el bien afiatado trabajo de equipo en la instrumentación, así como la sensibilidad y buen gusto de las ejecuciones vocales de parte de Rain IRVING. Teniendo en cuenta que todos los temas incluyen complejas estructuras rítmicas y variaciones de motivos melódicos, es de resaltar que el material no se reduzca a un mero ejercicio exhibicionista, sino a la creación de un contexto emotivo fácilmente reconocible por el oyente. Otra influencia enorme en el grupo es la de RUSH, especialmente en algunos de los solos del medido guitarrista Franklin ERVIN, y sobre todo, en la inventiva percusiva del diestro baterista Chad GIBSON. El teclista Jason LINGLE es el que más se luce en los solos [aunque ya dijimos que el repertorio de ALTURA no es, de por sí, extremadamente exhibicionista], mientras que el bajista Jeremy OSBORNE opera como un eficaz puente entre lo melódico y lo rítmico.
La transparencia de las melodías es un factor que ALTURA se toma muy en serio a la hora de plasmar los arreglos y expansiones del caso. Ello permite que el poder evocativo del homónimo tema de entrada y el lírico ‘The calling’ alcancen un nivel de expresividad redondo. Esta última canción mencionada es una de mis favoritas del disco; más adelante reencontramos su tipo de gancho y compromiso emocional en ‘One dimension’, otra pieza que destaco dentro de este repertorio. El instrumental ‘The continuum’ exhibe una gran fluidez a través de la aparentemente chocante secuencia de sus motivos sucesivos: toda una muestra de condensación de ingenio musical en menos de 3 minutos. Por su parte, la balada ‘Horizons fade’ suena a un extraño pero eficaz híbrido entre el romanticismo del mejor JOURNEY y la melancolía progresiva de GENESIS. Esta misma melancolía resurge con máximo esplendor en la pieza de casi 11 minutos que cierra el disco, ‘Alone’, una mini-suite que se apoya alternadamente en lo épico y lo sombrío para realzar la fuerza de los pasajes más contundentes y el aura lánguida de los pasajes más introspectivos: el motivo de cierre tiene una moderada cadencia gótica mientras se va diluyendo en el fade-out. Las dos piezas restantes completan el cuadro general de manera compacta: ‘One by one’ reitera el espíritu de ‘The calling’ aunque con un sentimentalismo menos marcado, mientras que ‘Alternate lines’ suena a una especie de “hermano intermedio” de ‘Mercy’ y ‘One dimension’.
Hay un defecto que hallo en este disco, y es que a veces da la sensación de no poder extender una mayor variedad dentro de sus confines estilísticos. Éste es un factor que pudo ser trabajado por el grupo si no hubiera tenido una disolución tan prematura. "Mercy" es, ante todo, una notable joya escondida dentro de la historia del prog metal: solo queda para ALTURA la oportunidad de que se la mire en retrospectiva con el adecuado respeto.
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
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