
Primera realización de ALTAIR —dueto conformado por Alfredo ARCUSA (batería) e Isabel MUNIENTE (teclados)—, dedicada al legendario Keith EMERSON.
En el librillo que acompaña al disco se pone de manifiesto que “ALTAIR es una explosión en libertad de música”, protagonizada por “dos músicos en el puro acto de la ejecución musical con placer”, y escuchando la música se nota que en verdad la gozaron, que se divirtieron mucho haciendo el álbum. Es como si teclado y batería hubieran tenido un encuentro de fantasía sexual ejecutada durante casi 36 minutos; nada mal para un buen “clinch”… Entre lo entretenido de la música me parecen especialmente mencionables algunos aspectos sonoros que se dan aquí: en 'Estrella en el camino' por ejemplo, el inicio místico introducido por vocales expulsadas de teclados, y platillos y tambores que plantean sinfonismo, me condujeron a la inevitable relación de imaginarme a PANDORA cantando “cómo te va mi amor, cómo te va…”, acompañadas de este par (ya quisieran); al minuto cuatro más o menos, los teclados adoptan una esencia muy VANGELIS, para luego retomar las líneas musicales de teclado presentadas antes. 'Tal como lo oyes' es un tema de estructura complicada y es también mi corte favorito aquí, pues Isabel y Alfredo se acompañan y conducen entusiasmos paralelos similiares a los expuestos en "Music for Piano and Drums". ¿Sabes a qué álbum me refiero? 'Sin presente' y 'Eddy's prelude' son la principal razón por la que dedican este disco a Keith. El primero expone el rocanrrol de los teclados EMERSON en 'Are you ready, Eddy?' y el segundo expone su momento de lucimiento individual. Por último, 'Plácido paseo' permite el lucimiento en batería, explayando técnica y poder con precisión, después de otro despliegue de teclados pero ahora con esencias TD.
A pesar de la orientación sonora que supondría un álbum dedicado a uno de los tecladistas más influyentes en la escena progresiva, este disco no se desenvuelve netamente en ese estilo. También podrían haber dedicado el álbum a Bill BRUFORD o mejor aún, al dueto que éste último logró: MORAZ BRUFORD.
–Alfredo
TAPIA CARRETO. Opinión personal.
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