
Este álbum es uno de los más interesantes que he escuchado
últimamente. Imagina un KING
CRIMSON todavía más oscuro de lo que ya es,
agreguen una atmósfera gótica y opresiva, y tendrás
una buena idea inicial de cómo suena este álbum.
David KERMAN escribió todas las piezas del álbum,
además de hacerse cargo de casi todos los instrumentos: guitarras,
teclados, batería, bajo, vocales y ruidos raros. En esta
ocasión el resto de grupo consiste en Sanjay KUMAR
(teclados), Keith MACKSOUD (bajo), Mark McCOIN (percusiones),
Deborah PERRY (vocales) y Charles TURNER (piano).
El álbum, como bien indica su título, reflexiona
sobre los purgatorios que tenemos en vida, y trata temas como la
soledad, la alienación de la vida moderna y la fuerza del
destino. La mayor parte de las composiciones están basadas
en densas capas de guitarras y teclados, marcadas con los característicos
compases arrítmicos de KERMAN, sobre las que ponen
melodías irregulares, cantos siniestros y un montón
de ruidos raros. Todo un desafío auditivo, que por supuesto
¡no recomiendo a los de oídos delicados!
–Martín
HERNÁNDEZ.
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