
El EP "Sorrow" terminaron de grabarlo en noviembre de
1993. La alineación estuvo a cargo de Trond ENGUM
(guitarra), Rune HOEMSNES (batería), Finn Olav
HOLTHE (guitarra), Geir NILSSEN (guitarras acústica
y eléctrica), Kari RUESLÅTTEN (voz) y Bernt
RUNDBERGET (bajo).
Es increíble la mancuerna que lograron con tres guitarras,
un bajo, una batería y la cristalina voz que viste Kari
RUESLÅTTEN, quien después de haber estado con el
grupo cuatro títulos, decide incursionar en las difíciles
bondades del ámbito solista. Antes de que eso ocurriera y
con su primera muestra, 3RD AND THE MORTAL
expone un progresivo bajo un esquema de poder, inicio que marcó
una trayectoria que fue cambiando hasta convertirse en uno de los
más reconocidos grupos de metal en el frío Noruega,
no obstante la claridad de su progreso musical.
La primera exposición de la muestra "Sorrow" es
'Grevinnens bønn', único tema cantado en su
lengua natal. Su siniestra belleza va marcando un compás
que de pronto estalla en una manifestación oscura y poderosa,
decorada con aullidos vocales que como ánimas del limbo,
intentan manifestarse hasta lograrlo, junto a todo el poder interpretativo
de los músicos. Después del estallido, una aparente
calma que se canta de una forma hermosa, con matices casi Medio
Orientales, volviendo a desplegar su desquiciante manifestación
de ansia y desesperación. Tras un final tajante, llega 'Sorrow'
sobre un lienzo de dulzura y melancolía medieval, acompañada
de una guitarra acústica a la vieja usanza de un juglar.
De nuevo el poder. 'Ring of fire' inicia como lo más
sobresaliente de una banda de metal actual, sin embargo las rupturas
y composiciones intrincadas reconocen su razón de ser y una
vaga percepción se transforma en un escarnio para los oídos
no entrenados. Por último y para dejar fiel testimonio de
un progresivo metálico casi sistemático, llega 'Silently
I surrender' como el corte más impresionante de esta
primera aproximación grabada en disco compacto. Casi una
balada diabólica que te llena la garganta de un grito ahogado
que hay que reprimir. Como al inicio, una siniestra belleza pero
ahora casi inescrutable, que bien podría ser el estandarte
de este grupo que con su poder y fuerza, poco tardaron en hacerse
parte de una manifestación única y peculiar. Albricias.
Gran inicio.
–Alfredo
TAPIA CARRETO. Opinión personal.
|