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El viernes 6 de Junio de 2003 en Puebla tuvimos la oportunidad
de disfrutar una noche progresiva por demás excelente, hablo
del concierto de uno de los grupos mexicanos que están poniendo
en alto el nombre del progresivo hecho en México, CABEZAS
DE CERA.
Quizá el retrasar el inicio de la tocada hasta las 11:30
p.m. fue un error, pero los que fuimos pacientes y nos preparamos
para una velada musical podemos afirmar que la espera valió
la pena. El concierto lo abrió un grupo poblano, hasta ese
momento desconocido para mí (aunque ya habíamos tenido
la oportunidad de platicar con tres de sus integrantes en el radio),
llamado DELTA y la verdad me sorprendió. Con una propuesta
más pesada y metálica que otras bandas nacionales
y demostrando una técnica excelsa en cada uno de los instrumentos,
nos dejaron a los presentes con tan buen sabor de boca que no nos
cansamos de aplaudir cada una de sus interpretaciones, e incluso
al clásico coro de "otra", el grupo regresó
y se dio el lujo de improvisar una ultima canción, demostrando
con solos instrumentales por parte de cada integrante que tienen
ganas de sobresalir en la escena progresiva.
Llegamos casi a la 1:00 a.m. y por fin lo que estabamos esperando
iniciaría. Mauricio SOTELO, Francisco SOTELO
y Ramsés LUNA comenzaron a montar todo su equipo,
y una vez listo comenzó el banquete musical. Sé que
no tengo que ser muy explícito para decir lo que estos tres
músicos hicieron en escena, quienes conocemos y hemos tenido
oportunidad de escuchar la propuesta de este gran grupo orgullosamente
mexicano sabemos de lo que son capaces y como siempre nos dejaron
musicalmente más que satisfechos. Lo que sí puedo
decir es que quien no los conocía quedó atrapado por
la música de estos tres talentosos jóvenes, lo que
hace Ramsés con los instrumentos de viento, principalmente
el saxo y los juegos vocales sigue asombrándome cada vez
que lo escucho, Mauricio un gran manejo del stick y qué
decir de su manera de rasgar la guitarra acústica y Francisco,
el más discreto de los tres pero llenando todo el ambiente
musical con la batería y su caja de ritmos que de repente
pasa de una percusión electrónica a un grito aterrador.
Terminó el concierto y muchos tuvieron la oportunidad de
convivir con los CDC quienes todavía se dieron oportunidad
de compartir un autógrafo con los presentes y así
cerrar una noche musical como pocas. Larga vida al progresivo y
ojalá tengan más apoyo los eventos como el que tuvimos
oportunidad de vivir.
–Alejandro
VIVAS.
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